...Esta historia no ha sido escrita.... Ha sido recordada....

Escrito y Editado por:

- Esteban Chaves Aguilar (RAPKOR)

- Henry A. Céspedes Rojas (Acyrius)


FRASE DEL CAPITULO

El Poema de la Muerte y la Suerte


Caminos que se cruzan
El temor de no tenerte,
Las cadenas que no se usan
Es el nombre de la muerte.

Las palabras de un guerrero
Que se luce en la batalla,
Aunque el disparo sea certero
Su suerte nunca le falla.

Muerte y suerte van de la mano
Están juntas por alguna razón,
Si la suerte te ha abandonado
Llega con la muerte una flecha al corazón.

Un guerrero siempre busca
Muerte y suerte sabe leer,
Idiomas extraños letra brusca
Para su vida mantener.

Muchas lunas han pasado
Y el guerrero no ha caído,
En su senda la suerte ha andado
¿Leerá la suerte en su camino?




sábado, 10 de octubre de 2009

Capitulo IV: El Encuentro II Parte: Las Voces en la Espada

Corriendo por los pasillos junto a mí hermano buscando la parte mas profunda para llegar al salón principal, donde se encontraba nuestro padre.
Las profundidades del castillo Kandrot eran un poco complejas, a pesar de que he pasado toda mi vida recorriendo los pasillos, nunca me resulto sencillo llegar hasta el salón principal, ya que se supone que es de difícil acceso para cuando ocurriera algo como esto, aunque la verdad me estaba dando bastantes problemas el llegar, así que seguimos adelante y cuando dimos vuelta en uno de los pasillos nos topamos de frente a lo que en ese momento mas temía.
Nos encontramos de frente a uno de los invasores, la visión del atacante hizo que nuestras espadas prácticamente volaran hasta nuestras manos y entráramos en posición de batalla, el invasor ataco primero a Izic, lógicamente por ser el mas pequeño y así deshacerse de uno mas rápido.
El invasor corrió hacia mi hermano, levantando la espada para poder cortarlo; a pesar de que había entrado tan rápidamente en pose de batalla, me quede congelado cuando él ataco a Izic, no me pude mover, no pude cambiar la posición que había adoptado, solamente miraba como se acercaba a mi hermano, mientras que él si reacciono, vi todo pasar en cámara lenta, el otro guerrero que sujetaba su espada sobre su cabeza, la izo descender hacia mi hermano, paso a paso observe como Izic comenzó a levantar la espada y contesto el golpe por encima de su cabeza, la fuerza del guerrero lo izo agacharse un poco, pero mi hermano no cedió ni un centímetro mas ante la fuerza de su oponente, yo por mi lado aun no salía de mi parálisis y lo único que hacia era observar la escena, mientras que para mi habían pasado minutos, la verdad era que habían pasado dos o tres segundos, y de entre el sonido de las espadas chocando entre si – QUE ESTAS MIRANDO KEIGO!!! – Grito mi hermano mientras forcejeaba con su oponente – ME VAS A AYUDAR O TE VAS A QUEDAR AHI PARADOTE!!! – Esas palabras de mi hermano me hicieron reaccionar y también al otro guerrero, pero en ese momento fui mas rápido y logre un corte limpio en su costado y antes de que él cayera, vi una luz plateada que atravesó su pecho.
Izic de un solo movimiento, igual que si su espada hubiera sido disparada como una flecha, impacto en el pecho del guerrero y tan rápido como se hundió en la carne del hombre, así de rápido saco la espada, los ojos de mi hermano brillaban ante la poco presencia de luz y al igual que centellantes chispas así de rápido se apagaron cuando volteo su rostro para guardar nuevamente la espada.
Nunca creí que Izic pudiera hacer algo así, sin compasión, ni miramientos, la impresión de ver un hombre que caía muerto a manos de mi hermano menor era muy impresionante y aterradora. Sin darme cuenta me había perdido una vez mas en mis pensamientos, recobre la cordura – ¡Sigamos! – Le dije en ese momento – Ya falta poco – Si faltaba poco para encontrar a Sardox nuestro padre. Poco a poco los pasillos y las puertas se hacían mas familiares, anunciándome que estábamos en el camino correcto a encontrar el salón principal – Izic el que sigue!!! – Si Keigo!!! – Pero mientras mas nos hacercabamos al salón que buscábamos, mas y mas claros se hacían los chasquidos que producían los choque de espadas – Izic estas listo? Nos tocara pelear otra vez!!! – Dije a mi hermano que corría a mi lado – No estoy listo para morir, así que estoy listo para la batalla!!! – Dijo él mientras nos acercábamos a nuestro destino, las cosas no se dieron a esperar, en menos de lo que pensaba nos encontrábamos en frente del gran salón principal, las puertas habían sido derribadas y la batalla se estaba desarrollando dentro del salón, así que nos apresuramos a entrar para ayudar en la defensa del castillo.
Una vez en el salón encontramos a nuestro padre luchando contra los invasores, al momento de nuestra de entrada pude ver la siguiente escena, mi padre luchaba con un gran numero de hombres, los cuales solo se acercaban a Sardox para ser partidos en dos o desmembrados, había un hombre de cabello negro, sentado tranquilamente mientras observaba la batalla con una sonrisa de placer, de pie al lado de este hombre, habían dos guerreros pelirrojos uno era muy alto y con un mazo enorme, el otro era una mujer muy linda con una barra, cuando Izic vio la escena no pudo contenerse – PADRE!!! – Grito mi hermano, lo cual provoco las miradas de algunos de los combatientes y llamo la total atención del hombre que se encontraba sentado y su sonrisa se amplio mucho más; levantó una mano y el hombre que yacía de pie a su lado golpeo el suelo con su mazo y la batalla se detuvo totalmente – Vaya, vaya, si llegaron por los que vinimos, veo que me ahorraron la molestia de ir a buscarlos – Dijo el sujeto que estaba sentado, mientras se ponía de pie, una voz lleno el salón en ese momento, tan poderosa como el dueño de la voz – Keigo!, Izic! VAYANSE DE AQUI!!! – La poderosa voz de nuestro padre lleno el salón y ahora era él quien abarcaba toda la atención.
Mi padre y yo éramos muy parecidos pero él era mucho mas corpulento y con varias cicatrices, de piel morena, su cabello era corto y una fina capa de barba cubría su rostro el cual siempre mantenía con una expresión dura, unos ojos negros que parecían absorber a aquel que los mirara, tenia unos guantes de cuero negro que le llegaban a medio brazo, en cada guante en la parte superior de la mano, tenia la cabeza de un toro labrada en metal, sus nudosas manos sostenían dos espadas, muy hermosas y brillantes, era un brillo de un cautivador plateado, el cual nunca había visto ni en los tesoros mas pulidos, el guarda mano de la espada era una figura igual a la que nuestro padre tenia en sus guantes pero solo la mitad de la figura, además a pesar de la sangre que había cubierto las hojas de las espadas, esta sangre no se adhería a la hoja y descendía através de ella como si la misma espada rechazara la sangre.
Una vez mas el hombre que acaba de ponerse de pie volvió a hablar mientras negaba con la cabeza – Caballeros, caballeros, por favor atiendan a nuestros invitados... CAPTURENLOS!!! – Sin oportunidad de seguir las ordenes de nuestro padre tres hombres corrieron hacia nosotros, sin necesidad de hablar Izic tomo posición a mi lado para recibir la calurosa bienvenida, ambos recibimos a uno de los atacantes, mientras yo lo recibí de frente, mi hermano nuevamente lo recibió con la espada por encima de su cabeza; mi oponente no era tan fuerte como pensaba, además no podía permitirme morir ahí, ni mucho menos estando frente a mi padre y mi hermano, así que en el momento que nuestras espadas chocaron di un paso hacia adelante pateándole en el pecho, de modo que chocara con el tercer guerrero, dándome la oportunidad de hundir mi espada atravesando a los dos guerreros, para rápidamente poder ayudar a Izic, pero cuando me voltee pude ver como de un sencillo movimiento ladeo su espada aprovechando el peso de su oponente para hacerlo perder el equilibrio y de un rápido giro impacto el cuello de su oponente, donde corto hasta media garganta con su espada, dejando caer a su oponente en el suelo. Rápidamente me reuní con mi hermano – Sabes pensé que eras el único inútil que caía con esa patada – Le dije a mi hermano mientras sentía como una sonrisa se dibujaba en mi rostro – Sabes es curioso yo también pensaba que eras el único invesil que perdía el equilibrio cuando peleaba con alguien más pequeño – Respondió Izic con otra gran sonrisa – Oh! impresionante – Dijo una voz acompañada de un sonoro aplauso que hizo que Izic y yo perdiéramos nuestra sonrisa – Son mas hábiles de lo que pensaba y me disculpo de corazón por haberlos subestimado – El hombre que había ordenado nuestra captura era el que aplaudía y mientras hablaba no quitaba la mirada de nuestro padre, el cual se encontraba rodeado por todos los guerreros que habíamos visto cuando entramos y le estaba resultando algo imposible acercarse a nosotros – Bueno, bueno, Sardox creo que estas algo enmarañado con mis hombres, aunque no por el tiempo suficiente creo yo – Dijo una vez mas al que yo empezaba a creer era el líder, ya que también podría ser solo alguien con mucha autoridad, pero que también ya empezaba a molestarme con esa sonrisa que no apartaba de su cara – Pero en donde están mis modales, si aun no me he presentado – Y con dos enormes y exageradas reverencias una para nosotros y otra para nuestro padre, se presento ante todos – Mi nombre es Tesauro Rankesh, líder de los Tesdros – Los negros ojos de mi padre miraban fijamente a Tesauro, como si lo desmembrara con la vista – Pero antes de seguir con esto quisiera que atendieras a nuestro anfitrión o por lo menos lo distrajeras el tiempo suficiente para poder compartir con los muchachos una más "calurosa bienvenida", así que si no es mucha molestia Duray, podrías "atender" a Sardox? – Dijo Tesauro al enorme hombre del mazo.
Duray como ahora lo conocía, tomo su arma comenzó a caminar hacia nuestro padre mientras los demás hombres le habrían paso, eran solo él y mi padre. Duray se veía que tenia una fuerza descomonunal ya que él levanto el mazo como si fuera una simple rama, el mazo podía pesar más de 100 kilos y lo manejaba muy fácilmente, con su arma descansando en su hombro y la mirada fija en mi padre, se detuvo frente a él. Mi pensamiento era solamente que estaban a punto de matar a mi padre y que todo estaría perdido, Duray levanto el mazo decidido a acabar con nuestro padre, los ojos del gigante brillaron intensamente, mientras que la furia de mi padre y la tensión de lo que iba a pasar llenaban el resto de la habitación, no podía creerlo y Izic tampoco, rápidamente mi hermano cerro los ojos para no ver lo que iba a pasar, pero a pesar que yo también quería cubrir mi rostro y pensar que era una pesadilla, algo me insistía en que debía observar la escena, y entonces con todo el poder que Duray podía generar dirigió su mazo hacia mi padre.
El golpe que produjo fue horrible como si hubieran partido mi propia alma en dos partes, fue un sonido fuerte seco pero sobre todo metálico...
Y con un asombro que reparo mi moral y el desgarro que había sentido de saber que mi padre estaba a punto de morir. A pesar de que lo estaba viendo con mis propios ojos seguía, sin creerlo, el golpe que se produjo fue por que mi padre había detenido el poderoso golpe de Duray con sus espadas y a pesar de lo impresionantemente fuerte del golpe no movió ni un solo centímetro a Sardox.
Entonces Sardox miro a Duray, la feroz mirada de mi padre me invadió a mí también, era como si miles de ojos me estuvieran viendo, era diferente, único y el miedo que me causaba mi propio padre me recorría todo el cuerpo. Lentamente mi padre fue empujando a Duray, el cual, aunque oponía toda la resistencia que su colosal cuerpo le permitía, no era suficiente par impedir que fuera movido hacia atrás.
– KEIGO!!! – Grito alguien casi en mi oído – QUE!? – Respondí de inmediato y por reflejo – Ataquemos hermano, no podemos dejar a nuestro padre luchar solo!!! – La voz que me había llamado era la de Izic, que ahora recogía las espadas de los guerreros caídos, dándome una para poder completar el par de espadas, sin tiempo de poder pensar las cosas tome las espadas preparándome para recibir a los hombres de Tesauro; me uní a mi hermano para poder defendernos uno al otro, tomando nuevamente pose de batalla – Listo Izic!!! – Listo Keigo!!! – Y la batalla estallo, aun podía sentir la mirada de mi padre atravesarme, los únicos sonidos que podía escuchar en ese momento eran los golpes de las espadas y los poderosos golpes que provenían del choque entre el mazo de Duray y las espadas de Sardox.
Conforme la batalla avanzaba y mi cuerpo, mi espada y el suelo se teñían de sangre, podía sentir como cada vez mas disfrutaba de la batalla y podía notar como a mi hermano le sucedía lo mismo, todo a pesar de que estábamos en peligro de muerte. Parecía que el calor de la batalla no era el suficiente para que Tesauro y la mujer se unieran a la fiesta, pero como si leyera mi pensamiento, Tesauro comenzó a caminar hacia donde estábamos Izic y yo – Jóvenes por que esta hostilidad, no tienen porque luchar, aun son muy jóvenes para cubrirse con el color y el olor de sangre – Dijo mientras se aproximaba – Mi deseo es llevarlos a mi campamento, para que tengamos una tranquila conversación sobre planes futuros, ya saben?! Cositas sencillas – Tesauro seguía su marcha hacia nosotros, no podíamos huir, sus hombres nos tenían rodeados y nuestro padre estaba también con las manos llenas, entre defenderse de los descomunales martillazos de Duray y de los hombres que llegaban a atacarlo cuando lo creían vulnerable. Ahora Tesauro desenvaino su enorme espada que llevaba colgando en su espalda y se dirigía exactamente hacia mi sin apartar la mirada, entonces él tomo aire – APARTENSE!!! – Grito y corrió hacia mi lo mas rápido que pudo para golpearme con su espada, dándome apenas la oportunidad de cubrirme con las mías. Pensé que el golpe de Tesauro seria un poco más fuerte que el de los demás guerreros y que podría soportarlo... que equivocado que estaba.
Cuando la enorme espada choco contra las dos espadas que utilice para defenderme, sentí la enorme fuerza de este guerrero, nunca imagine que tuviera tal fuerza, con la potencia del golpe salí despedido varios metros hacia atrás, solo para detenerme en el momento que choque contra la pared del otro lado del salón, y deslizándome por la pared y casi desmayado por el golpe. Entre mi semiinconsciencia pude ver como mi hermano se estrellaba junto a mi con la misma violencia con la que yo lo hice, a diferencia que Izic si cayo completamente inconsciente, Tesauro se acercaba nuevamente, caminaba despacio, saboreando el momento, justo cuando escuche la voz de mi padre – TOMALA KEIGO!!! – Y lanzando una de sus espadas, de modo que cayera a mi lado – TOMA LA ESPADA!!! ES UNA DE LAS KEI!!! – ese ultimo grito cambio todo, mi cuerpo se reactivo y prácticamente me lance hacia la espada, con intriga y ganas de sobrevivir, tenia que saber cual era el secreto oculto en las espadas, que las hacia tan valiosas, tan codiciadas, que las hacia ser heredadas generación tras generación, quería conocer mi propio destino.
Rápidamente recogí la espada y me prepare para recibir a Tesauro, el cual al ver que nuevamente estaba armado corrió para atacarme una vez más, pero entonces…
– Es solo un niño!!! –
– JAJA, en las manos de un mocoso!!! –
– No griten tanto que el nene va a llorar, JAJA –
Y cientos de voces comenzaron a hablarme, inundando mi mente y obligando a caer de rodillas al suelo, apoyándome con la espada que mi padre me había dado.
– Pobrecito, esta tan confundido, solito y asustado, JAJAJA!!! –
– Oye niño, que haces? Ataca o te matan!
– Vamos debilucho levanta tus bracitos de niña y ataca a ese grandulón!!!
– Vamos gente lo perdemos!!! –
Una y otra vez las voces me hacían sentir aturdido, me dolía la cabeza, pero a pesar de la frustración causada por el montón de voces, podía sentir algo, algo diferente, como si todo mi cuerpo se llenara de una fuerza sobrenatural y entonces todas las voces callaron, una sola voz fue la que rompió el silencio
– A tu derecha chico! –
Sin pensarlo levante mi brazo, el cual aun sujetaba la espada y abrí mis ojos para descubrir a que se había referido la voz.
La espada de Tesauro impacto violentamente contra la mía, pero no sentí el impacto, no me movió, fue como si él solamente hubiera colocado su espada sobre la mía, pero entonces…
– Bien hecho chico!!! –
– La salvaste por muy poco!!! –
– Todo gracias a mi claro esta!!! –
Estallaron las voces nuevamente, celebrando que lograra detener un solo golpe, nuevamente mi cabeza comenzó a doler, quitándome poco a poco la cordura y obligándome a bajar mi espada una vez mas, Tesauro noto que flaqueaba y de una patada arranco la espada de mis manos y dándome otra a mí, para estrellarme nuevamente contra la pared.
Tendido en el suelo, cansado, derrotado, con varias costillas rotas, sin poder ayudar a mi hermano, sin deseos de seguir luchando y con un verdadero demonio frente a mí, sentía que no iba a lograr salir de esta. Tesauro levanto su espada, eso era todo, era el fin, cerré los ojos, sentía miedo, un fuerte golpe inundo el salón como si algo hubiera explotado, después de eso sentí mi cuerpo cubierto de una cálida sangre y justo entonces un fuerte grito de dolor fue el que llego hasta mis oídos; hasta donde mis fuerzas me lo permitían abrí mis ojos y levante la mirada – Padre! – Balbucee cuando observe la escena, vi como mi padre caía de rodillas frente a mi con su brazo derecho cercenado desde la mitad del antebrazo. Tesauro tenia una cara de satisfacción mientras mi padre se desangraba – Hey, hey, Sardox que me tienes arto que yo me como al Oráculo por una pata, que tu sabes con quien te juegas los cuartos...? ¡Conmigo!, ¡tranquilo!, soy un hombre bueno en todos los sentidos – Esas fueron las palabras que le dijo Tesauro a mi padre luego de que le cortara el brazo, por salvarme – Creíste que realmente iba a matarlo? – continuaba hablando Tesauro – Ya te dije que lo que quiero es llevarlos conmigo para discutir cosas sobre sus futuros – Mi padre yacía de rodillas en el suelo, podía ver como se desangraba y como poco a poco sus fuerzas lo abandonaban, del otro lado del salón Duray se encontraba sentado en el suelo frotando sus brazos y su mazo se encontraba incrustado en una de las paredes, Izic aun se encontraba inconsciente y ya las fuerzas me fallaban y sentía que dentro de poco también perdería la conciencia, Sardox estaba quieto y parecía que también estaba a punto de perder la conciencia por la falta de sangre – Duray! , levántate de ahí y coge al pequeño yo me encargare del mayor – Ordeno Tesauro.
Solo pude sentir como Tesauro me levantaba, y salimos del gran salón y nuevamente me hablo una sola voz
– ves todo es tu culpa, no tuviste las agallas para utilizar la espada, no eres digno de ella, mira la sangre de tu padre, su sangre que derrama por ti y tu incompetencia –
Duray se quedo atrás mientras, desenterraba su mazo de la pared, así que todos los demás sobrevivientes seguían a su líder mientras este me cargaba. Ya habíamos avanzado hasta el siguiente salón cuando y justo antes de perder el conocimiento pude escuchar un fuerte grito.
Lo único que supe fue que solamente yo llegue al campamento de Tesauro, Izic nunca llego y Duray llego con un brazo roto y varios golpes.

martes, 15 de septiembre de 2009

Capitulo III: El Encuentro I Parte: Los Hermanos de Cabello de Fuego

Empuñe mis espadas mientras los retumbos del castillo continuaban y cuando me disponía a entrar en la batalla Hatxiro me pidió que cuidara de Izic, jamás permitiría que mi hermano se quedara solo en una situación de la cual no tenia conocimiento, así que no discutí con mi maestro y rápidamente comencé a buscar un sitio seguro para los dos y para mi el sitio mas seguro era junto a nuestro padre Sardox, ya que el era el que poseía las espadas Kei.
En el momento en que empecé a correr con Izic, mi mente no para de preguntarse, ¿Qué esta pasando? Los retumbos no cesaban y las campanas del castillo se convertían en anuncios ensordecedores, por fin pude escuchar algo mas que las paredes vibrando y las campanas haciendo un coro muy disparejo a los tenebrosos golpes, el vigía de la torre estaba gritando la razón de los estruendo – ATACAN EL CASTILLO KANDROT!!! ATACAN EL CASTILLO KANDROT!!! – rápidamente me detuve en mi travesía en busca de mi padre y observe con temor hacia atrás solo para saber que esas fueron las ultimas palabras que pude escuchar del vigía, pronto pude ver como una flecha le atravesaba la garganta que lo silenció, seguido por dos flechas mas que atravesaron su pecho, las cuales hicieron que cayera de la torre, antes de que el cayera, yo continúe el camino con Izic en busca de nuestro padre.
¿Quien podía estar atacando el castillo? ¿Qué podrían estar buscando aquí? No eran preguntas fáciles de responder pero tenia que responderlas y rápido y solo nuestro padre nos las podía responder en ese momento.
Comenzamos adentrándonos en el castillo donde sabia que mi padre ya tenia que estar tomando acciones de contra-ataque.
Un golpe que casi destroza mis tímpanos y un crujir tan fuerte, que me percate inmediatamente de que se trataba que la puerta principal había cedido y una cantidad impresionante de hombres estaban entrando a los patios delanteros del castillo, era un ataque impresionante los soldados de la guardia luchaban resistiendo avanzaran mas, pero el numero de hombres atacantes no disminuía, y la sangre comenzaba a teñir con su color y su olor la batalla las lluvias de flechas adornaban el cielo así que rápidamente pase de los patios a la parte interior del castillo, con la intensión de proteger a Izic y de encontrar a nuestro padre ya que el siempre nos ha dicho que si se presentaba una situación como esta lo buscáramos en el salón principal, los sonidos de la batalla se podían escuchar aun incluso dentro del castillo, los chasqueos de las espadas, el crujir de los arcos mientras se tensaban para luego escuchar los silbidos de las flechas cruzando el aire, los gritos de dolor de los hombres que eran heridos y el de los huesos quebrándose cuando los demás hombres pasaban por encima de los cuerpo caídos.
Los aces de luz que penetraba por las ventanas, los pasillos y las diferentes formas de las sombras provocaban casi un trance en mi, corriendo junto a Izic buscando el salón principal, ese trance le permitía a mis temores crecer fuertes dentro de mi, los temores de que algo le pudiera pasar a mi hermano y sentir ser impotente a la hora de protegerlo… pero… tenia que seguir, tenia que llevar a salvo a mi hermano, pero, ¿por cuando tiempo el camino seria seguro? Sabía que era cuestión de tiempo antes de que algunos hombres que nos atacaban pasaran las defensas de la puerta principal y se infiltraran dentro del castillo y comenzaran a recorrer el castillo con el fin seguramente de saquearlo.
Estaba seguro que una batalla era inebitable y entre mas nos adentráramos en el castillo mas cerca estaríamos de nuestro padre y seria más probable salir sin ningún daño. Aun así mi razón me llevo a prevenir a Izic el cual corría a mi lado, yo aun portaba las dos espadas del entrenamiento mientras que mi hermano corría desarmado, disminuí un poco el paso para poder hablar mejor con mi hermano y prevenirlo de los que hacia un momento estaba pensado - Izic - le dije a mi hermano el cual disminuyo también su paso al escuchar que lo nombre -Parece que no importa lo que dijera el maestro debemos pelear los dos, codo a codo si queremos salir de esta ya que parece que por haber podido atravesar las puestas principales casi estoy seguro que pronto nos toparemos alguno acá dentro y para hacer eso se ve que son hombres bien entrenados - Pero hermano...- Lo interrumpí cuando vi que iba a poner algún factor como su edad o su tamaño o su propia fuerza - Y nosotros también tenemos un gran entrenamiento!!! - La confianza volvió al rostro de Izic y con un gesto de afirmación me dijo - Pues entonces dame una de tus espadas por que con solo uñas y dientes no podre hacer mucho - desenvaine una de las espadas y se la di a mi hermano que ahora tenia mas confianza en los entrenamientos que había tenia conmigo en estos últimos años.
Nuestro paso nunca disminuyo, hasta que en uno de los pasillos encontramos la prueba de lo que me temía, tendido en el suelo del pasillo se encontraba el cuerpo de uno de los guardas, lo cual significaba que ya habían entrado al corazón del castillo, y muy probablemente nos esperaban entre los corredores para atacar a cualquiera que apareciera, una vez mas pudo ver la incertidumbre en el rostro de Izic, parecía que las palabras anteriores no habían perdurado por mucho tiempo – Izic, mira se que esto va a ser diferente a un entrenamiento, pero solo lo sera en una cosa, no podemos ser compasivos con el enemigo ya que el no lo será con nosotros, tendremos que matar si queremos salir de esta y llegar a ser los mejores, no será fácil cargar con el peso de la muerte pero debemos de tener fortaleza tanto física como mental para seguir. Lo que nos enseño Hatxiro es nuestra mejor arma, lo único que podemos hacer por ellos es no dejarlos sufrir y acabar con ellos lo mas rápido posible, ya que lo único que podemos hacer por nosotros es sobrevivir- hice una pequeña pausa al notar que mis palabras perdían un poco de sentido conforme seguía hablando - Bueno estoy hablando mucho el punto es que se fuerte y si hay que matar, mataremos pero no permitas que nos separen - en ese momento mis manos apretaban muy fuerte la espada y no quería soltarla por nada y note como Izic también apretaba la empuñadura de su espada mientras contemplaba el cuerpo caído, y nuevamente movió su cabeza en gesto de aprobación, parecía que había captado la idea y que tenia el valor de afrontar el peso de cargar una muerte, estrechamos nuestras manos y cruzamos las espadas y emprendimos una vez mas la búsqueda de nuestro padre que ya seguramente se estaba enfrentando a los invasores de castillo...
Cuando escuche el estruendo decidí esconderme por mi propia seguridad ya que sabia que en cualquier momento seria llamado para defender el castillo y por supuesto que alguien que "no esta" no puede defender el castillo.
En ese justo momento Hatxiro ordeno a Keigo que cuidara de Izic, mientras los dos hermanos se adentraron en la parte interna del castillo yo decidí ocultarme en las sombras por mientras esto pasaba, fue así como vi a Hatxiro correr hacia la torre de donde provino un grito anunciando el ataque al castillo, paso frente a mi escondite pero después de unos cuantos pasos se detuvo tan rápido como pudo - Lusawa!, Lusawa se que estas ahí!, sal de ahí en este momento, ven aquí y ayúdame - no me quedo otra opción que salir de las sombras.
En ese momento mi apariencia era muy delgada de piel morena por el sol mi cabello lo deje largo hasta mi cintura solamente que se veía sucio y maltratado y también se veía oscuro, mis ojos conservaron el color del cielo que contemple durante años, mi rostro ahora mostraba mi desagrado por el llamado que me hicieron y creo q mi apariencia no era diferente a la de alguien de 20 años.
Tratando de mostrar sorpresa ante la situación salí de entre las sombras tan seguras en las que me hallaba - Veo que la situación no es buena - dije tratando de parecer preocupado - No, no lo es, acompáñame parece que tendremos que luchar - mantenía un actitud sumisa y mis movimientos no eran los mas agiles que se podía ver por estos días, la verdad es que eran muy torpes así que tome mi arma, la cual tenia la forma de una lanza y comencé a correr detrás de Hatxiro hasta la entrada principal.
Un nuevo retumbo hizo bribar el castillo, inconcientemente me agache y cubrí con mis brazos mi cabeza - Yo no quiero ir, no me gusta pelear - dije ya entre sollozos - Yo no quiero pelear soy solo un escudero, no quiero pelear!!! - Hatxiro se detuvo y me dijo - Tu eres mi escudero así que me acompañaras a defender tu hogar y te guste o no pelearas o morirás - ya para ese momento los ejércitos se acumulaban en los bordes de las paredes los enemigos que trataban de entrar subiendo los grandes muros del castillo, mientras algunos eran recibidos con una lluvia de flechas otros pocos lograban su objetivo y invadían las partes altas de las murallas las lluvias de lechas que había en ese momento era impresionante parecía como si el cielo tuviera enjambres de avispas y producían un silbido muy fuerte mientras atravesaban el aire hasta estrellase contra algún escudo o directamente en las carnes de algún hombre.
Ciertamente me sorprendía que atacaran tan impresionante castillo, mientras veía el ataque y Hatxiro me "reprendía", un sonido diferente recorrió el castillo. El crujir del grueso madero que sostenía las puertas principales del castillo fue la señal de que había cedido a los forcejeos que realizaban los atacantes desde fuera.
Fue un crujir seco, en medio del golpe que provoco su quiebre, los hombres que se comenzaron a reunir en la entrada para sostener las puertas y en ese momento se escucho un ultimo golpe... Las puertas se abrieron y de una forma tan violenta que mando a volar a todos los hombres que se encontraban cerca de las puertas.
Pronto una oleada de hombre comenzaron a entrar con ellos la batalla por la supervivencia y la defensa del castillo se hizo mas notoria.
Los choque de espadas sonaban como incontables chasquidos, Hatxiro no lo pensó mas y corrió hacia donde se encontraban las puertas, desenvaino la Saja y de un solo movimiento arranco el brazo de uno de los atacantes, su espada comenzaba a teñirse de rojo al igual que el suelo y todo lo que se podía ver tenia manchas color rubí, pronto pensé que comenzábamos a tener ventaja sobre la batalla ya que nos enemigos no lograban avanzar mas allá de las puertas, las fuerza de Hatxiro estaba haciendo la diferencia pero entonces paso lo que yo mas me temía…. Uno de los hombres se acerco a atacarme, sentí que era mi fin, me iban a tacar me quede paralizado no sabia si enfrentarme a ellos o correr, aunque la segunda opción era muy tentadora así evitaría toda clase de problemas, creía que debía atacar así que cuando vi la primera mancha plateada que se dirigía hacia a mi lo único que pude hacer fue cubrirme con mi arma para que no me dañara, colocándola sobre mi cabeza y… el golpe me derribo, haciendo caer hacia atrás, mi lanza fue sujeta solo por una de mis manos y cuando vi el siguiente ataque la sujete con fuerza y dándome cuenta que estaba apuntando hacia mi atacante atravesando su cabeza.
Estaba bañado en sangre y no quería permanecer mas ahí así que a como pude recupere mi arma y corrí lo mas lejos que pude para ocultarme nuevamente entre los arbustos donde tenia una mejor vista del campo de batalla si arriesgar nada.
Parecía que Hatxiro tenia ya la situación controlada, él luchando desde atrás haciendo retroceder a los que se infiltraban en el castillo, poco a poco los atacantes retrocedían un paso y me tranquilice que ver tan favorable situación y sabia que esto no pasaría de un día muy sangriento para nuestro inesperados invitados; pero algo paso, de las afueras del castillo se escucho un golpe muy fuerte, lo suficiente para escucharse hasta donde me encontraba, dos hombre recibieron un impacto que los mando a volar varios metros atrás, cuando cayeron sus tórax y parte de sus rostros estaban destrozados, el golpe fue lo suficiente fuerte para detener la batalla por unos instantes llamando la atención de todos los guerreros, rápidamente las líneas enemigas comenzaron a abrirle campo a lo que parecía fue el causante del golpe.
De entre los hombre surgió el guerrero mas imponente que nunca antes había visto debía medir por lo menos dos metros de altura y era tan robusto y musculoso como un toro, su cabello era corto pero de un rojo tan vivo como si tuviera envuelto en fuego, su arma era un enorme mazo casi tan ancho como él y llegaba a la altura de su pecho. El mazo era sumamente hermoso, era una obra de arte, tenia un diseño único, pero lo que le daba su valor era el metal con el que estaba hecho, el cual reconocí a simple vista, tenia dibujado lo que parecía el escudo de una vieja familia que no podía recordar en ese momento pero que me llamo mucho la atención.
Justo en el momento en que observaba a ese guerrero dos soldados de los nuestros salieron del asombro y atacaron a el gran guerrero pelirrojo, inmediatamente el reacciono levantando el mazo que se veía realmente pesado, y de un solo y brutal golpe molió prácticamente a los dos guerreros cayendo varios metros lejos del sitio de donde recibieron el golpe mortal.
El rostro de Hatxiro empalideció rápidamente sus ojos estaban fijos en el nuevo oponente y también note un cierto temblor en su mano q nunca antes había visto, ese guerrero no era normal y él lo sabia, pero un momento después dos guerreros mas aparecieron, estaban ocultos en la sombra de ese gigante, una mujer de un rostro muy bello con una cabello corto igualmente encendido en llamas como la del gigante, ella tenia una barra hecha del mismo material del que estaba hecho el mazo del guerrero de cabello de fuego, era mas pequeña que el gigante pero compartía muchas similitudes con él como si estuvieran emparentados, aunque su apariencia no infundaba tanta impresión como el enorme guerrero, junto a la hermosa guerrera pelirroja se encontraba otro guerrero mas tenia una sonrisa realmente molesta, casi insultante, era mas grande que la mujer pero mas pequeño que el guerrero pelirrojo, tenia el cabello negro, tan negro que hacia contraste con esa sonrisa que no podía dejar de mirar por mas que deseaba dejar de verla, su piel ennegrecida por el sol, me hacia pensar en una animal salvaje, un animal único; uno que nunca conoció o conocerá otro igual a él y que nunca necesito conocer a otro como él.
Ahora dos hombres más trataron de atacar a la mujer de cabello de fuego, solo para poder ver un verdadero espectáculo de agilidad, ambos atacaron por costados diferentes con la intención de que con el primer ataque hacerle bajar la guardia y el segundo guerrero pudiera atacar la parte que quedara descubierta. Así que el primero que ataco levanto la espada de modo que ella se defendiera con la barra por encima de la cabeza rápidamente el segundo ataco la parte del abdomen de ella en un rápido movimiento que ella realizo simplemente inclinado su barra, también contuvo el nuevo ataque, sin ningún esfuerzo estaba soportando la fuerza de sus dos atacantes que aun intentaban hacerla perder el balance, nuevamente movió la barra y girando su propio cuerpo deslizo una espada por su propia arma mientras que con el giro arranco la otra espada de la manos de su atacante, abrochando el giro salto y sujetando ahora con sus piernas por el cuello al que aun tenia espada, derribándolo y golpeando fuertemente al guerrero desarmado con la barra para dejar a sus dos oponentes fuera de combate pero aun con vida.
Hatxiro que se encontraba en las ultimas líneas de defensa, ya que había llegado junto conmigo a lo ultimo, comenzó a abrirse paso para llegar con los jóvenes de cabello de fuego, mientras él avanzaba se escucho muy claro al sujeto que aun mantenía esa risa molesta, dando la siguiente orden a los dos que los acompañaban – ¿Gemelos Duna serian tan amables de abrir camino para poder estar mas cómodos dentro del castillo? – Rápidamente los que ahora sabia que eran hermanos comenzaron a abrir paso entre la batalla mas rápido de lo que Hatxiro avanzaba hasta la entrada, paso a paso escuchaba los soldados gritar de dolor al ser golpeados por el mazo del gigante o siendo derribados por su hermana, sin importar si eran amigos o enemigos.
Hatxiro luchaba desesperadamente para abrirse campo mientras ellos se acercaban mas y mas a la entrada del castillo, y parecía un esfuerzo inútil, mientras que ellos avanzaban yo tome la decisión de ir a otro lugar ya que este ya no me parecía el mas correcto con esta situación, el olor a sangre me tenia enfermo y alejarme me asentaría bien, mientras me alejaba eche un ultimo vistazo a las puertas principales, contemplando un desesperado Hatxiro atrapado aun entre los mucho guerreros que le impedían el paso y a los Hermanos de cabello de Fuego que guiaban ya dentro del castillo al que por el momento parecía el líder de todo este ataque, su sonrisa me molesto mas de lo que el olor a sangre me estaba molestando así que no perdí tiempo para asegurarme que no me quitarían aquello que tanto he cuidado por que si él me dijo que tenia que ser así, entonces de esa forma será…

sábado, 27 de junio de 2009

Capitulo II: La Historia de un Legado

Keigo contemplaba a su hermano que había sacado las espadas Ager.
Estando en la posición de batalla aprendida por su maestro, Keigo estaba dispuesto a contrarrestar cualquier ataque que proviniera de Izic.
Keigo no lo pensó más y empezó el ataque, Izic sin dudarlo respondió a su ataque, era impresionante la fuerza de esos dos. Aunque esa fuerza era normal verla en Keigo no era normal verla en Izic, ya que el poseía un cuerpo delgado, y aun así se estaba comparando en fuerza a su hermano, pero mas impresionante aun no era el hecho que se estuviera comparando en fuerza con Keigo, lo realmente sorprendente era que se estaba comparando en fuerza con el poseedor de la “Kei”.
Keigo atacaba con su devastadora fuerza y con una excelente técnica a Izic, el cual en un principio, sin mucho esfuerzo esquivaba los ataques más fuertes y desviaba o contestaba directamente los que consideraba más “débiles”.
A pesar de la descomunal fuerza de Keigo, había algo que no andaba bien.
¿Cómo era posible que el poseedor de las “Ager” respondiera ataques directos al poseedor de las “Kei”? Ya que por más débil que fuera el ataque, era lo suficientemente fuerte para partir en dos a cualquier hombre. Y eso era lo que veía en el rostro de los IIVIX, ellos no lo comprendían ya que conocían la leyenda de las espadas y no era posible que algo así estuviera pasando.
Por su lado los Zumiray tampoco encontraban explicación a lo que sus ojos observaban conociendo las cualidades del lado opuesto y teniendo en cuenta el repentino aumento de la fuerza de Izic, aun así no daba indicios de que este ultimo llevara alguna ventaja sobre la batalla. A pesar que haberle ganado innumerable cantidad de veces a Duray y Naomy juntos durante sus entrenamientos sin olvidar claro que su maestro fue el mismo Kiuzu y en especial el importante hecho que el poseía las “Ager”.
Ambos bandos se planteaban quien debería estar dominando pero el campo de batalla estaba declarando un rotundo empate en una batalla sin cuartel y sin mostrar indicios de un futuro ganador.
Keigo atacaba a Izic tan rápido como el movía sus espadas en el aire, claramente Keigo igualaba mas y mas la velocidad de Izic mientras que este a su vez ya no estaba esquivando lo ataques de Keigo… Los estaba deteniendo!!! TODOS!!!.
Claramente escuche la desesperación de Baruk – ¡¡¡No es posible!!! – Decía mientras caía de rodillas impresionado ¬– Como es posible que un hombre pueda mantener su brazo en su lugar después de recibir un ataque de Keigo directamente – dijo Baruck.
En ese momento escuche como Naomy estaba igual que Baruck, sin creer lo que veía, ella murmuraba – Imposible, me es imposible creerlo aunque lo vea… No puede ser que alguien siga los movimientos de Izic y no este cortado en pedazos – si, así era, Izic era rápido muy rápido y estaba seguro de que Naomy había comprobado su velocidad en numerosas ocasiones sin que el sufriera un solo rasguño. Pero hoy era diferente, Keigo respondía en toda plenitud los ataques de su hermano. Solo en Shadi y Kiuzu pude observar tranquilidad, no los vi impresionados por la sorprendente batalla que tenían ante ellos por el contrario estaban mas tranquilos y inmersos en la batalla de lo que estaban los hermanos Dastier.
Los cruces de espadas y la presión que ejercían los Dastier hacia que los espectadores nos alejáramos cada vez más.
Keigo dio un paso hacia delante y logro propiciarle una fuerte patada a Izic la cual lo hizo volar varios metros hacia atrás provocando que cayera al suelo – Lusawa – grito Shadi – mi padre te tenia mucho a precio y aun no se por que, y por esa razón estas con nosotros, pero por que te metas en la pelea de ellos no quiere decir que te vamos a defender – Eso me bajo un poco la moral – Lusawa hazte para atrás!!! – fueron las siguientes palabras que escuche de parte de Shadi… después de eso puede ver que Keigo le decía algo a Izic sin embargo, no puede escuchar mas sus voces, ya que estaban demasiado lejos…

Veo que puedes con mis espadas pero no con el resto de mi cuerpo.
Izic se levanto sujetando con un brazo el vientre donde le propicie la patada y me grito – Veo que aun caigo con esa patada… y que cada vez es mas poderosa – No pude contener mi sonrisa la verdad fue el primer golpe bien acertado que pude propiciarle a Izic en toda esta batalla – Pues vete acostumbrando a ellas, que vas a probar antes de caer definitivamente – Izic apretó fuertemente las Ager y corrió directamente hacia mi, y yo no pensaba quedarme ahí esperándolo, corrí hacia mi hermano la estela de de cuatro aces de luz plateada cruzaron el aire para reunirse en un solo punto. Un gran destello nos cubrió en el momento en que nuestras espadas chocaron, nuestros rostros quedaron frente a frente mientras cerraba los ojos el brillo y el estruendo del choque de espadas se hacia mas fuerte. Tenuemente pude escuchar la voz de Izic – ¿Recuerdas…? – ¡Si…! – le respondí…

Pude observar como el destello se atenuaba poco a poco, y una vez más observar los rostros de Izic y Keigo, pero todo había cambiado para mí, así como ellos dos se encontraban, me hacían recordar diez años atrás antes de que todo esto comenzara.
Para mi, mientras el brillo desaparecía, podía ver a dos jóvenes en lugar de los dos guerreros que luchaban frente a nosotros, ambos jóvenes sostenían dos espadas, y forcejeaban uno en frente del otro para poder derribar a su adversario, pronto se declaro un ganador del combate entre los dos muchachos, de una fuerte patada en el abdomen, el mas pequeño de los dos cayo al suelo, en un golpe seco, yo lo observaba todo, mientras el joven que se encontraba de pie, levanto la espada y apuntando al pequeño espadachín que yacía en el suelo, de un solo golpe enterró su espada en el suelo el muchacho no parpadeo ni se asusto cuando la espada se enterró cerca de su pecho, el ganador de aquel corto combate extendió la mano para que su contrincante se ayudara a levantase mientras le decía – Eres muy débil hermano – el muchacho con una sonrisa en el rostro tomo la mano que se le ofrecía frente a el para ayudarse a levantar mientras le decía a su victorioso contrincante – No es que yo sea débil hermano… es que tu eres muy fuerte! –
Una tercera voz corto la conversación de los jóvenes – Keigo, Izic! Por hoy termina el entrenamiento – El que le hablaba era el maestro de Keigo, Hatxiro, perteneciente a el clan Yurdad de la tribu Asenat ya entrado en años pero con toda la fortaleza he imponencia que representaba ser un Maestro Espada.
Estos jóvenes no son como los guerreros que ahora conocemos Izic tenia 7 años y Keigo 15 años, Izic se veía como un niño muy vigoroso muy sonriente y apegado a su hermano, Keigo por su lado aun se veía que le faltaba por crecer pero ya tenia un cuerpo digno de un guerrero muy sonriente y protector de su pequeño hermano, en ambos se notaba que tenían mucha confianza uno del otro. Los jóvenes Dastier, se acercaron Hatxiro, este comenzó a hablarles pero mas que todo dirigiéndose a Keigo – Keigo ya casi concluye tu entrenamiento y pronto te serán heredadas las Kei, Izic tu por parte te has colado en los entrenamientos de Keigo y aunque no se me esta permitido entrenarte he dejado que ayudes a tu hermano pero sin involucrarte mucho – Los dos jóvenes atentos a las palabras de su maestro, se veía que esperaban una oportunidad para hacer preguntas, ya que él nunca les había dicho algo como eso – Keigo – Si maestro?! – respondió el inmediatamente – ¿Sabes que es la herencia? – Pregunto Hatxiro – La herencia maestro es el derecho que me da el actual poseedor de las Kei a portarlas – Correcto – respondió Hatxiro – ¿Izic tu lo sabias? – No maestro, no lo sabia – Respondió con aire de tristeza Izic – ¿Izic, sabes quien el actual poseedor de las Kei? – Pregunto Hatxiro – El actual poseedor es nuestro padre, Sardox Dastier, maestro – Muy bien Izic eres joven pero al menos sabes un dato muy importante, ¿Keigo cuantos juegos de espadas existen? – Una nueva pregunta salía de los labios del Asenat – Dos maestro, las Kei y las Ager – muy bien, ahora Izic ¿sabes quien es el poseedor del segundo juego de espadas, Las Ager? – La alegría que se había marcado en el rostro de Izic por saber la pregunta anterior desapareció tan rápido como había llegado a su rostro – No maestro, no lo se – Hatxiro se dirigió a Keigo – ¿Y tu Keigo lo sabes? – Keigo negó con la cabeza ya que tampoco conocía la respuesta – Ya veo – dijo Hatxiro – Os contare lo que pueda de ambas espadas Izic quiero que te quedes y aprendas de los que te espera – Hatxiro comenzó a contarles una historia q tal vez sea yo quien mejor la conoce, pero la contare tal y como la escuche del maestro espada para no cambiar nada de los recuerdos que pasan por mi mente…
– Hace mas de 3500 años se entablo una guerra entre las seis tribus que existían en ese entonces, las seis tribus eran: Asenats, Eunats, Miniars, Hundros y dos tribus ya extintas, los Dayakos y los Arkinidos, las seis tribus comenzaron una guerra sin cuartel, sin alianzas y sin treguas, no conozco los detalles de cómo inicio la guerra pero no se mostraban ni ganadores ni perdedores hasta que por fin hubo una alianza los Arkinidos se aliaron a los Hundros y con las viejas artes de los Arkinidos los Hundros crearon las Kei, fue un cambio total a la guerra los Hundros avanzaron rápido conquistando lo que pudieran, sin que existiera alguien que detuviera a las mortales Kei.
Pero no todo iba bien para los Arkinidos los Hundros al parecer no cumplieron con su parte de la alianza y se vieron obligados a cambiar de bando, uniéndose a una de las dos tribus que no habían caído a mano de los Hundros… Los Dayakos, los cuales aceptaron una la nueva alianza con los Arkinidos. Con ayuda de estos últimos se creo el nuevo juego de espadas, las Ager. Armados con estas nuevas espadas los Dayakos comenzaron una nueva guerra q duro poco, los ataques de las dos tribus fueron muy devastadoras, las tres tribus restantes se mantuvieron al margen de las batallas esperando un ganador, no había forma de enfrentarse a cualquiera de los dos bandos, a pesar de lo corto de la nueva guerra las perdidas fueron impresionantes, mas los Arkinidos no iban a permitir una nueva traición y comenzaron a buscar su propio beneficio el cual solo logro poner en razón a los nuevos bandos dominantes. La guerra seso pero las tribus no iban a permitir que una nueva guerra se desarrollara así que decidieron crear una alianza entre tribus. La alianza incluyo a cinco de las seis tribus Los Miniar en la región sur-este, los Asenat en la región oeste, los Eunat en la región sur, los Hundros en la región central y por ultimo los extintos Dayakos en la región noroeste, los cinco bandos decidieron crear algo que nadie excepto el oráculo conoce, con el fin de preservar la paz en el momento en que se vieran épocas nuevas de guerra, lo escondieron y crearon un mapa y tres llaves para preservar ese tesoro, las tres llaves fueron repartidas entres las tribus que no poseían su propio juego de espadas así de esta forma todos estarían involucrados, las tribus poseedoras de las Kei y las Ager se encargarían de cuidar a las otras tres, los tres guardianes de las llaves son conocidos como “Maestros Espada” y son los guerreros mas feroces después de los poseedores de las Kei o las Ager – Mientras terminaba de hablar Hatxiro fue interrumpido por Keigo – ¿Maestro pero si los Dayakos eran los que poseían las Ager por que están extintos y por que nosotros los Hundros las tenemos ahora? – Eso Keigo es algo que yo no se y que tal vez solo el oráculo lo sepa – respondía Hatxiro – solo se que desde ese hecho cambiaron un poco las cosas, se estipulo que el Clan Dastier seria el poseedor de ambas espadas y que los futuros poseedores serian entrenados por los Maestros Espadas, un maestro diferente para cada juego de espadas, para las Kei que serán entregadas al mayor de los miembros del clan Dastier será el Maestro Espada de la tribu de los Asenat y las Ager que serán entregadas al menor del clan Dastier será el Maestro Espada de la tribu de las Miniar, el cual vendrá dentro de tres años a entrenara Izic para que sea capaz de controlar las Ager y así a los quince años, se le serán heredadas las Ager – Maestro – interrumpió una vez mas Keigo – ¿Quienes son los otros Maestros Espada? – Bueno como ya dije somos tres Maestro Espadas – respondió Hatxiro – A mi ya me conocéis soy el Maestro Espada de la región Oeste de la tribu de los Asenat Hatxiro del clan de los Yurdad, el Maestro Espada de la región sur de la tribu de los Eunat recién acaba de ser nombrado ya que el anterior Maestro acaba de nombrar a su sucesor y aun no he podido conocerlo, mas el futuro maestro de Izic si lo conozco, el Maestro Espada de la región sur-este perteneciente a la tribu de los Miniar es Kiuzu del clan de los Gaudel, alguna otra pregunta muchachos – Keigo asintió con la cabeza y formulo la siguiente pregunta – Maestro ¿Cuáles son las llaves que cuidan los Maestro Espada? – Hatxiro se rasco la barba, se llevo la mano a la cintura y desenvaino su espada – Keigo, has tenido una de esas llaves frente a ti los últimos cinco años, la llave que esta bajo mi custodia es “La Saja” esta espada es una de las tres llaves que me hacen merecedor del titulo de Maestro espada, la llave de los Eunat es “La Herm” y la tercera llave perteneciente a los Miniar es “La Nara”, las tres espadas son diferentes y las tres fueron forjadas por los Eunat con el metal mas fuerte, romperlas es imposible, el hecho de poseer una llave es una gran responsabilidad como y en algún momento deberé buscar a alguien que me reemplace en mi labor y ese alguien deberá en algún futuro entrenar al siguiente portador de las Kei, antes de que me hagáis la pregunta, si es cierto ya estoy entrado en años y mi labor de buscar un sucesor ya ha empezado al igual que hizo el Maestro Espada de los Eunat, pero la selección de mi sucesor será un secreto hasta el día que crea conveniente así que no os molestéis en preguntarme eso – parecía que la pequeña sesión de preguntas llegaba al final, ya el sol estaba bien alto y tanto maestro como alumnos tenían obligaciones que hacer en la tarde y la verdad también era hora de comer y yo estaba lo suficientemente hambriento como para comerme un toro o un carnero estaba a punto de marcharme cuando escuche algo, una vez mas una nueva pregunta corto el aire – Maestro – hablo el mas joven de los hermanos – Usted nos hizo una pregunta que no hemos contestado y que siento que me involucra directamente a mi, ¿Quién tiene las Ager en este momento? – El Maestro Espada sonrío al ver el nuevo interés del futuro dueño de las Ager, claramente pude ver el brillo de los ojos de Izic y era tan intenso que podía segar a cualquier otro guerrero en medio de la batalla mas terrible, Hatxiro se preparo para responder la nueva pregunta – Las Ager mi joven guerrero las tiene… – De repente un fuerte golpe, corto las palabras de Hatxiro, retumbo a través de las enormes y fortificadas paredes del castillo Kandrot, todos los soldados del castillos entraron en estado de alerta, una vez mas un ensordecedor golpe hizo vibrar las paredes del castillo, por mi lado no tenia nada que hacer en el castillo, además de observar a los jóvenes Dastier así que rápidamente tome la decisión de salir del castillo lo mas pronto posible, puede observar como Hatxiro se quedaba paralizado cuando un tercer estruendo cubrió todo, Keigo empuño una vez mas las espadas que había dejado a un lado, justo cuando su maestro comenzó a contarles la historia, Izic trato de hacer lo mismo pero Hatxiro lo detuvo – Debes ponerte a cubierto Izic eres fuerte pero esto no es normal y no se aun que es lo que pasa, Keigo cuida a Izic y llévalo a un lugar seguro – Vi alejarse a los jóvenes hermanos de su maestro, y yo por mi parte también empecé mi partida, no sin antes poder escuchar las campanas de la torre y al vigía que gritaba a todo pulmón – ATACAN EL CASTILLO KANDROT!!!!! –

domingo, 17 de mayo de 2009

Capitulo I: El Comienzo de los Recuerdos

Año… bueno el año no importa ya que el tiempo se ha detenido en una guerra que ha durado 5 años. El culpable es mi hermano y su objetivo es matarme, ya que soy el único que puede detenerlo, mi grupo selecto ha dedicado estos 5 años a tratar de detenerlo y mantenerme vivo en una guerra llamada KEIXAGER

Para esa época Izic era joven de 17 años ese día estaba de pie en uno de los balcones de la fortaleza de Kert, solía vestir de traje entero blanco con cuello alto, su actitud era la de un verdadero líder, cabello a los hombros negro, ojos negros, mirada algo perdida que casi siempre ve hacia la nada, la cual solo cambiaba cuando combatía, era de contextura delgada y de piel clara

En la parte interna esta Kiuzu su mejor soldado y mejor amigo, seguía todas las órdenes de Izic ciegamente y juro dar su propia vida a los cometidos de mi hermano (Que ingenuo).

Kiuzu era del clan mas antiguo de las seis tribus, el clan Gaudel de la tribu de los Miniar vestía bajo el estilo ninja con manga corta, una mascara cubría la mitad izquierda de su rostro, la mascara dejaba al descubierto un ojo blanco, su otro ojo era de color lila y su piel era morena

Algo me contaron después que en ese momento, mientras Izic estaba frente al balcón fue informado por Kiuzu que todo esta preparado y que las tropas esperaban la orden por parte de su capitán para atacar.

Izic se volteo, levanto a su amigo que estaba hincado en modo de respeto( Realmente no lo entiendo ) y con una voz ronca apagada característica de mi hermano le dijo : – hoy pelearemos por aquello que mas ambiciono nada nos detendrá en conseguir mis cometidos, ni mi hermano mayor, ni su maldito ejercito, y tu me has sido fiel todo este tiempo y como siempre estarás a mi lado para dar tu vida por mi y por mi ambición – como siempre Kiuzu asintió con la cabeza y le respondió: Te jure lealtad y que daría mi vida por ti y por todo en lo que tu crees y tu hermano no será él, el que nos detenga y algún día una de tus espadas atravesara su corazón y seremos lo vencedores – Izic sonrío al ver que su fiel mascota lo apoyaba en todo lo que ordena.

Dentro de la habitación que precede al balcón donde se encontraba Izic yacen en la pared dos espadas gemelas que pertenecen a Izic, estas espadas que han sido heredadas de generación en generación al menor de los hijos varones de nuestro clan, Izic se dirigió a la habitación y tomo las espadas y se camino hacia a la parte trasera de la fortaleza Kert.

Del otro lado de las líneas enemigas me encontraba en mi campamento…

Capitán nos informan que su herm… perdón Izic esta preparado para empezar el ataque, nuestras líneas también están listas para contra atacar solo esperamos sus ordenes.

Shadi guerrero bajo mi comando que pertenecía a una antigua dinastía de guerreros del clan Yurdad de la tribu Asenat, él es que me estaba avisando de la situación, Shadi utilizaba un turbante y la clásica ropa árabe pero de color azul oscuro y capa blanca y barba larga y su espada que es el tesoro de su tribu la cual heredo de su padre momentos antes de que este se enfrentase cara a cara con Izic, donde su padre encontró la muerte.

En ese momento me encontraba sentado recordando cuando Izic y su yo éramos mas jóvenes – por que tenias que hacer esto hermano sabes que ese camino no te pertenece y aun así intentas seguir adelante, cuanto tiempo mas piensas seguir hasta darte cuenta que estas equivocado y que debemos estar juntos y no en guerra sino unificando esta tierra – Me levante de donde me encontraba sentado, tome mis espadas gemelas y me dirigí a la parte de afuera del campamento donde me esperaba la mayoría de mis hombres. Junto a mi estaban los IIVIX, mis tres comandantes y principales peleadores, ellos eran la nueva generación de Maestros Espada, conformado por Shadi, Baruk y Valky, los cuales tenían a su cargo nueve de los diez escuadrones que formaban mi ejercito, el décimo escuadrón era el encargado de la parte medica, este ultimo estaba dedicado de lleno a la parte medica, aun así estaban instruidos en el arte de lucha y eran tan feroces como los demás escuadrones.

Mi segundo capitán Baruk era el mas joven de los tres capitanes pero el mas fuerte y ágil sin llegar a superarme, pertenecía al clan Mitver de la tribu Eunat, Baruk llevaba un pantalón rojo con botas de cuero negra por encima del pantalón, llevaba una camisa blanca sin mangas y una gabardina negra sin abrochar, su cabello era negro y largo sin amarrar y casi le tapa los ojos y siempre llevaba colgando una medalla con dos fotos, su espada y su espada que es el tesoro de la tribu Eunat .

Valky era una mujer muy hermosa perteneciente al clan Mivor de la tribu de los Miniar, de cabello largo y negro y mirada profunda y piel blanca, era rápida he inteligente, utilizaba botas negras a la rodilla, su espada que es el tesoro de la tribu de los Miniar. Recuerdo que bajo sus ropas negras tenía una cicatriz en forma de media luna cerca de su pecho, esa marca representaba que pertenecía a los guerreros elite de su clan.

Una vez al lado afuera de la tienda me se dirigí a mis soldados que esperaban las palabras de su capitán;

Pero antes de que lograra hablar Valky me dijo: – Keigo ellos están emocionado y nerviosos te apoyamos, así que sea lo que sea que vas a decir no les bajes el animo – Agache la cabeza la volví a ver con cara de frustración y le dije: – tu sabes que soy un guerrero no un vocero que hace discursos, no se por que siempre me obligas a decir algo antes de cada batalla ya estoy empezando a utilizar un músculo innecesario en mi cabeza… mi cerebro – Vaya que se enojo me tomo por el brazo de forma violenta y arrastro hacia al frente de los hombres y gritándome sin mas dijo: – Siempre tienes que poner una maldita excusa cada vez que te toca hacer esto y cada vez sales con una tontera cada vez mas entupida que la anterior, si realmente no utilizas tu cerebro como es posible que inventes tantas idioteces en tan poco tiempo!!! – mientras todos miraban el espectáculo, el cual parecía una pelea de recién casados (No me quiero casar), Baruk estallo en una carcajada estruendosa, cuando todos escucharon esto deciden acompañarlo en su risa y alejar un poco el estrés de la batalla que se aproximaba…

Reincorporándonos de esta situación de alegría me dirigí nuevamente a mi gente tome un poco de valor y trate de levantarles el animo con una pocas palabras – Hoy es un día diferente ya que aunque se escuche triste muchos de nosotros talvez no regresemos, lucharemos por algo no solo por mi, no solo por terminar esta guerra sino por una vida que tenemos por delante por un nuevo futuro por aquellos que han muerto por aquellos que no han nacido, no porque creemos que tenemos que ganar, no solo lucháramos por nosotros mismos sino también por los que queremos que continúen con vida y aquellos que ya han muerto lucharemos para que sus muertes no hayan sido en vano y enalteceremos a los que dieron todo por que continuemos aun viviendo nuestra vida!!!

Uno de los guerreros que se encuentra en la multitud se dirige al frente y con una gran sonrisa en el rostro me dijo: – Capitán mejor háganos reír un poco mas por que tienes razón no sirves para dar discursos… – La noticia realmente me sorprendido ya que siempre había tenido la idea de que mis discursos eran lo máximo ya que me sentía inspirado para darlos a pesar de los reclamos que siempre le hacia a Valky, entonces un poco triste les pregunte – ¿Tan malos han sido mis discursos todo este tiempo? – Todos los hombres incluyendo los IIVIX no hallaban como decir que así era a su querido capitán pero recordemos que el calla otorga, con la moral desecha y la cara triste les reclame – ¿Porque nunca me dijeron eso antes? Me abría ahorrado una exagerada cantidad de neuronas que perdía mientras pensaba en ese montón de tonteras – Nuevamente las risas ya que su capitán había tomado la noticia de la mejor manera.

Una vez terminada esta pequeña reunión empezamos a encaminarnos hacia el campo de batalla…

Después de que Izic envainase sus espadas y se dirigiera a la parte trasera de su fortaleza, en donde se encontraban lo gemelos Duna, dos hermanos gemelos que fueron criados en el calor la batalla desde pequeños originarios del clan Raydna de la tribu Eunat, Duray y Naomy. Duray era un tipo muy alto y muy musculoso, vestía una armadura sencilla pegada al cuerpo que le cubría solamente el pecho, con una hombrera del lado izquierdo, utilizaba coderas y rodilleras con un pantalón holgado, una camiseta sin mangas por debajo de la armadura y botas del estilo militar, su cabello era pelirrojo y muy revuelto, ojos color verde oscuro y piel morena. Naomy tenia el cabello hasta los hombros, pelirroja y los ojos del mismo que su hermano, piel morena, era muy ágil y rápida pero no tan fuerte como su hermano, Naomy vestía del mismo estilo que Duray pantalón holgado, botas militares, coderas y rodilleras y la armadura simple que le cubría el pecho, la única diferencia era que su hombrera se encontraba del lado derecho.

Los Duna practicaban en la parte trasera de la fortaleza antes de la gran batalla. Estos hermanos junto con Kiuzu eran conocidos como los Zumiray y desde el ejército de mi hermano estos son los comparativos a los IIVIX.

En el momento en que se percataron q Izic esta ya listo se dirigieron con el y Kiuzu hacia el frente de batalla para iniciar los que esperábamos fuera la batalla final y el fin de esta guerra.

Cerca de las líneas enemigas yo esperaba pacientemente la llegada de mi hermano sentado en una roca solitaria para terminar con esto de una vez por todas. Estando en el frente de batalla Shadi me pregunto intrigado– ¿Que es lo que estas planeado? ¿Y por que estas tan cerca de las líneas enemigas que es lo que esperas? Ya que deberías encontrarse mas atrás conmigo y los otros dos IIVIX – Con la seriedad del caso pero con la mirada perdida le conteste – ¿Los viste? – ¿Ver que? – Me respondió – ¡A todos ellos! ¿Sus sueños, sus esperanzas, sus vidas y todo lo que ellas representan? – Shadi aun un poco confundido continúo preguntándome – ¿A que punto quieres llegar? ¿A que te refieres? – Me refiero a que no quiero mas sangre, no quiero ver ni participar en otra masacre y solo ustedes tres me pueden ayudar – ¿Pero como? – Me continuaba preguntando mi amigo – Nos enfrentaremos en un combate a muerte, solo él y yo hasta que alguno caiga – ¿Estas loco? – Me grito Shadi – ¿Crees que nos vamos a quedar ahí tan tranquilos mientras estas en la batalla final con tu hermano? ¿Insinúas que nos convertiremos en simples testigos de la derrota de alguno de los dos? ¿Y crees que los Zumiray se queden también muy tranquilos si Izic pierde? – ¡Lo se! – Grite – ¡Lo se!, por es que los necesito a ustedes tres para que contengan los ejércitos y que Izic ordene que contenga los de él para evitar todo esto, y a pesar de todo se que el estará de acuerdo por que ambos nos hemos preparado para terminar esto y no creo que el quiera derramar mas sangre ya que ambos queremos terminar nuestra guerra aquí y ahora.

En ese momento Izic se acercaba al frente de las líneas, creo que él ya presentía que yo lo estaba esperando. Teniendo Shadi esta situación en frente decidió calmarse un poco y dejar que las cosas siguieran su curso ya que Izic no venia con otra intención que no fuera enfrentarse a mi, mientras tanto los Zumiray seguían a Izic sin alejar la vista del frente y sin apartarse de su líder, Shadi me conto q mientras mas se acercaban, mas inquieto se sentía por dentro, pero por fuera la sensación de paz que despedíamos yo y mi hermano en una situación tan extrema lo mantenía simplemente al hilo de la situación de lo que podía llegar a pasar.

A lo lejos Baruk y Valky notaron como Izic y los Zumiray se me acercaban, mientras que Shadi simplemente se encontraba de pie junto a mi sin hacer nada, rápidamente lo dos IIVIX se dirigieron hacia el ataque, decididos a matar a Izic y terminar con todo esto y concluir todas sus venganzas hacia esta guerra y a su responsable.

Cuando el ataque parecía inevitable Shadi se percato y desenvaino la Saja y de un solo movimiento logro contener los dos ataques dirigidos hacia Izic, la serenidad reinaba en la mirada de mi hermano mientras que la de los Zumiray mostraba asombro he impotencia al ver que simplemente no pudieron hacer nada ante el ataque de los IIVIX, y mas aun al ver que uno de ello fue el que contuvo a sus compañeros – ¿Qué estas haciendo insensato te has vuelto loco? ¿Nos quieres traicionar? Esta era una oportunidad que no se podía desperdiciar – Le grito Baruk sumamente enojado mientras los tres capitanes aun están chocando sus espadas para poder hacer caer a aquel que en ese momento consideraban un traidor – ¿Por qué lo protegiste es que el poder de tu espada te ha segado? ¡El es tu enemigo no tu amigo!, ¿Oh ya se te olvido que fue el quien mato a tu padre? – Le gritaba Valky… en ese momento, en el que Valky nombro el hecho de que Izic era el asesino del padre de Shadi, su mirada cambio y varios recuerdos debieron cruzar por la mente del Asenat, su razón se nublo y con la misma determinación con la cual logro detener el ataque combinado de sus dos compañeros se volteo ferozmente con la decisión de matar a Izic, en le momento en que la espada de Shadi comenzaba a cortar el aire, un brillo plateado se dirigió rápidamente a interceptar la espada del Asenat, deteniendo ferozmente el impacto, igual que alguien que golpea un muro de piedra con un palo. Shadi quedo cara a cara con el autor de detener su ataque y defender a Izic, ante el asombro de todos los presente excepto Izic, yo había desenvainado una de las Kei y con la fuerza de una mano detuve el feroz ataque de aquel que contuvo a dos IIVIX – Te lo dije yo seré quien enfrente a mi hermano hoy y no quiero que nadie interfiera – La mirada atónita de Shadi ante mi y el ambiente tenso que acaba de crear esa situación comenzaba a desarrollar una guerra interna en la cabeza de los seis generales, tanto los IIVIX como lo Zumiray están muy confundidos pero ante tal determinación y deseo de lucha entre nosotros como hermanos, hacia que ambos grupos se comenzaran a mantener pendientes de lo que estaba ocurriendo pero sin querer interferir, después de un pequeño lapso de tiempo Baruk enojado con esta situación me grito exigiendo una respuesta ante lo que esta pasando – ¿Por qué?, ¿Dime, por qué? ¿Por qué le perdonas la vida a aquel que ha destruido las nuestras? ¡Explícame que esta pasando! O el próximo hombre que tendrás que detener será a mi – Ante el enojo de Baruk, Shadi intenta actuar para calmar a su amigo pero con una seña de mi parte se lo impedí y me dirigía a Baruk tarando de explicarle la verdadera situación – Izic es mió, es algo que solo yo debo y puedo hacer, entiendo tu ira pero sabes que con tu enojo no podrás derrotar a Izic, pero con esa furia debes mantenerte a raya que yo haré esto por ustedes pero no podré hacerlo si se dejan llevar por sus impulsos, así que les pido a los seis (dirigiéndome a los IIVIX y a los Zumiray)que contengan las tres cosas con las que han luchado todo este tiempo: sus espadas, su furia, pero sobre todo sus ejércitos – Como agua fría llegaron mis palabras a Baruk ya que en el fondo el ya sabia que no podría derrotar a Izic, mas eso no le impedía que siguiera luchando ya que su afán era poder ver derrotado a Izic y si de eso dependía comerse su propio orgullo, lo haría, ya que no le puedes quitar algo a quien ya lo perdió todo – Pues si vas a hacer eso hazlo pronto que estoy empezando a desesperarme y sabes que no me gusta esperar – Grito Baruk – Vamos que estas esperando comiencen su pelea ya hiciste lo que nunca esperaba de ti, ahora has lo que siempre he esperado de ti – Si realmente esperas que los demás hagan las cosa por ti siempre terminaras como un inútil, tal y como estas quedando en este momento – Le dijo Kiuzu a Baruk, en ese momento cuando Baruk estaba a punto de atacar a Kiuzu por las palabras pronunciadas de un martillazo en el suelo en el suelo Duray llama la atención de todos antes que comenzasen los combates individuales – Deténganse dejen que estos arreglen sus diferencias ellos solos ya nosotros arreglaremos cuentas entre nosotros pero primero somos capitanes y después somos guerreros – Dijo Duray con tono de orden y una sonrisa en la cara. Los seis capitanes comenzaron entonces su travesía hacia atrás dándonos a mi hermano y a mi el espacio suficiente para tener una lucha y al mismo tiempo para tener una buena visión de la pelea y una buena visión de los ejércitos para vigilar que se mantuvieran a raya, con la amenaza de por medio, – Cualquiera que intente interferir con el duelo lo pagara con la vida, ya que ellos dos están peleando para que ustedes no peleen y pierdan la vida en esta batalla –.

Una vez apartados los IIVIX y los Zumiray mi hermano y yo empezamos a hablar con la mirada mientras dábamos vueltas en modo de acecho uno hacia el otro, Izic aun con las manos metidas dentro de las bolsas de su pantalón y con la mirada fija en mi de una forma que nunca antes había antes en el con una expresión dura y fría y yo con solo una Kei en la mano con la que detuve a Shadi, sentía una tanta satisfacción y emoción que sin darme cuenta sonreía de una forma sínica mientras colocaba mi otra mano en la otra Kei sin apartar la mirada de mi hermano.

–¿Aun quieres pelear? Le grite mientras lentamente desenvainaba la segunda Kei cuando termine me coloque en la poción de batalla que nuestro antiguo maestro me enseño sin dejar nuestro asecho en ningún momento, una vez listo pregunte nuevamente a Izic – ¿Aun quieres pelear? Contesta! – de repente Izic se detuvo aparto su mirada, esa mirada que me hacia temblar de la emoción pero con una expresión tan seria y fría como el hielo que no deja escapar ni un solo sentimiento ni una emoción ni tan siquiera a el deseo de lucha. Izic miro al cielo y la luz que golpeaba su rostro podía dejar ver una pequeña sonrisa que quería escapar ahora todo estaba cambiando podía sentir que todo en Izic cambiaba rápidamente mientras miraba el cielo, de una forma concreta coloco sus ojos nuevamente en mi, sin apartar sus manos de sus bolsillos, él asintió con la cabeza y en ese momento sentí una gran explosión de energía que hizo que los generales se retiraran aun mas de nosotros, ya que sabían que la ultima batalla empezaría y todo esto concluiría con la caída de alguno de los dos, Izic había liberado sus espadas y mi alegría… dos destellos plateados cruzaron en frente de Izic en forma de “equis” – Ya veo que vas en serio y que vas a pelear con todo – le dije a mi hermano ya que por fin las libero, mi alegría crecía a cada momento al igual que mi deseo de la batalla… las espadas Ager de Izic estaban en el campo de batalla.

SINOPSIS

Hola a todos!

En este blog les traigo una historia que un amigo y yo estamos escribiendo, espero que les guste a todos que entren al blog y lo lean…


Es una historia sobre una tierra diferente a esta, donde es la época mitología y leyendas, de guerreros de todo tipo en donde la ambición prevalece… Es una época medieval en la cual interaccionan muchas culturas como si fuera un solo continente…