Corriendo por los pasillos junto a mí hermano buscando la parte mas profunda para llegar al salón principal, donde se encontraba nuestro padre.
Las profundidades del castillo Kandrot eran un poco complejas, a pesar de que he pasado toda mi vida recorriendo los pasillos, nunca me resulto sencillo llegar hasta el salón principal, ya que se supone que es de difícil acceso para cuando ocurriera algo como esto, aunque la verdad me estaba dando bastantes problemas el llegar, así que seguimos adelante y cuando dimos vuelta en uno de los pasillos nos topamos de frente a lo que en ese momento mas temía.
Nos encontramos de frente a uno de los invasores, la visión del atacante hizo que nuestras espadas prácticamente volaran hasta nuestras manos y entráramos en posición de batalla, el invasor ataco primero a Izic, lógicamente por ser el mas pequeño y así deshacerse de uno mas rápido.
El invasor corrió hacia mi hermano, levantando la espada para poder cortarlo; a pesar de que había entrado tan rápidamente en pose de batalla, me quede congelado cuando él ataco a Izic, no me pude mover, no pude cambiar la posición que había adoptado, solamente miraba como se acercaba a mi hermano, mientras que él si reacciono, vi todo pasar en cámara lenta, el otro guerrero que sujetaba su espada sobre su cabeza, la izo descender hacia mi hermano, paso a paso observe como Izic comenzó a levantar la espada y contesto el golpe por encima de su cabeza, la fuerza del guerrero lo izo agacharse un poco, pero mi hermano no cedió ni un centímetro mas ante la fuerza de su oponente, yo por mi lado aun no salía de mi parálisis y lo único que hacia era observar la escena, mientras que para mi habían pasado minutos, la verdad era que habían pasado dos o tres segundos, y de entre el sonido de las espadas chocando entre si – QUE ESTAS MIRANDO KEIGO!!! – Grito mi hermano mientras forcejeaba con su oponente – ME VAS A AYUDAR O TE VAS A QUEDAR AHI PARADOTE!!! – Esas palabras de mi hermano me hicieron reaccionar y también al otro guerrero, pero en ese momento fui mas rápido y logre un corte limpio en su costado y antes de que él cayera, vi una luz plateada que atravesó su pecho.
Izic de un solo movimiento, igual que si su espada hubiera sido disparada como una flecha, impacto en el pecho del guerrero y tan rápido como se hundió en la carne del hombre, así de rápido saco la espada, los ojos de mi hermano brillaban ante la poco presencia de luz y al igual que centellantes chispas así de rápido se apagaron cuando volteo su rostro para guardar nuevamente la espada.
Nunca creí que Izic pudiera hacer algo así, sin compasión, ni miramientos, la impresión de ver un hombre que caía muerto a manos de mi hermano menor era muy impresionante y aterradora. Sin darme cuenta me había perdido una vez mas en mis pensamientos, recobre la cordura – ¡Sigamos! – Le dije en ese momento – Ya falta poco – Si faltaba poco para encontrar a Sardox nuestro padre. Poco a poco los pasillos y las puertas se hacían mas familiares, anunciándome que estábamos en el camino correcto a encontrar el salón principal – Izic el que sigue!!! – Si Keigo!!! – Pero mientras mas nos hacercabamos al salón que buscábamos, mas y mas claros se hacían los chasquidos que producían los choque de espadas – Izic estas listo? Nos tocara pelear otra vez!!! – Dije a mi hermano que corría a mi lado – No estoy listo para morir, así que estoy listo para la batalla!!! – Dijo él mientras nos acercábamos a nuestro destino, las cosas no se dieron a esperar, en menos de lo que pensaba nos encontrábamos en frente del gran salón principal, las puertas habían sido derribadas y la batalla se estaba desarrollando dentro del salón, así que nos apresuramos a entrar para ayudar en la defensa del castillo.
Una vez en el salón encontramos a nuestro padre luchando contra los invasores, al momento de nuestra de entrada pude ver la siguiente escena, mi padre luchaba con un gran numero de hombres, los cuales solo se acercaban a Sardox para ser partidos en dos o desmembrados, había un hombre de cabello negro, sentado tranquilamente mientras observaba la batalla con una sonrisa de placer, de pie al lado de este hombre, habían dos guerreros pelirrojos uno era muy alto y con un mazo enorme, el otro era una mujer muy linda con una barra, cuando Izic vio la escena no pudo contenerse – PADRE!!! – Grito mi hermano, lo cual provoco las miradas de algunos de los combatientes y llamo la total atención del hombre que se encontraba sentado y su sonrisa se amplio mucho más; levantó una mano y el hombre que yacía de pie a su lado golpeo el suelo con su mazo y la batalla se detuvo totalmente – Vaya, vaya, si llegaron por los que vinimos, veo que me ahorraron la molestia de ir a buscarlos – Dijo el sujeto que estaba sentado, mientras se ponía de pie, una voz lleno el salón en ese momento, tan poderosa como el dueño de la voz – Keigo!, Izic! VAYANSE DE AQUI!!! – La poderosa voz de nuestro padre lleno el salón y ahora era él quien abarcaba toda la atención.
Mi padre y yo éramos muy parecidos pero él era mucho mas corpulento y con varias cicatrices, de piel morena, su cabello era corto y una fina capa de barba cubría su rostro el cual siempre mantenía con una expresión dura, unos ojos negros que parecían absorber a aquel que los mirara, tenia unos guantes de cuero negro que le llegaban a medio brazo, en cada guante en la parte superior de la mano, tenia la cabeza de un toro labrada en metal, sus nudosas manos sostenían dos espadas, muy hermosas y brillantes, era un brillo de un cautivador plateado, el cual nunca había visto ni en los tesoros mas pulidos, el guarda mano de la espada era una figura igual a la que nuestro padre tenia en sus guantes pero solo la mitad de la figura, además a pesar de la sangre que había cubierto las hojas de las espadas, esta sangre no se adhería a la hoja y descendía através de ella como si la misma espada rechazara la sangre.
Una vez mas el hombre que acaba de ponerse de pie volvió a hablar mientras negaba con la cabeza – Caballeros, caballeros, por favor atiendan a nuestros invitados... CAPTURENLOS!!! – Sin oportunidad de seguir las ordenes de nuestro padre tres hombres corrieron hacia nosotros, sin necesidad de hablar Izic tomo posición a mi lado para recibir la calurosa bienvenida, ambos recibimos a uno de los atacantes, mientras yo lo recibí de frente, mi hermano nuevamente lo recibió con la espada por encima de su cabeza; mi oponente no era tan fuerte como pensaba, además no podía permitirme morir ahí, ni mucho menos estando frente a mi padre y mi hermano, así que en el momento que nuestras espadas chocaron di un paso hacia adelante pateándole en el pecho, de modo que chocara con el tercer guerrero, dándome la oportunidad de hundir mi espada atravesando a los dos guerreros, para rápidamente poder ayudar a Izic, pero cuando me voltee pude ver como de un sencillo movimiento ladeo su espada aprovechando el peso de su oponente para hacerlo perder el equilibrio y de un rápido giro impacto el cuello de su oponente, donde corto hasta media garganta con su espada, dejando caer a su oponente en el suelo. Rápidamente me reuní con mi hermano – Sabes pensé que eras el único inútil que caía con esa patada – Le dije a mi hermano mientras sentía como una sonrisa se dibujaba en mi rostro – Sabes es curioso yo también pensaba que eras el único invesil que perdía el equilibrio cuando peleaba con alguien más pequeño – Respondió Izic con otra gran sonrisa – Oh! impresionante – Dijo una voz acompañada de un sonoro aplauso que hizo que Izic y yo perdiéramos nuestra sonrisa – Son mas hábiles de lo que pensaba y me disculpo de corazón por haberlos subestimado – El hombre que había ordenado nuestra captura era el que aplaudía y mientras hablaba no quitaba la mirada de nuestro padre, el cual se encontraba rodeado por todos los guerreros que habíamos visto cuando entramos y le estaba resultando algo imposible acercarse a nosotros – Bueno, bueno, Sardox creo que estas algo enmarañado con mis hombres, aunque no por el tiempo suficiente creo yo – Dijo una vez mas al que yo empezaba a creer era el líder, ya que también podría ser solo alguien con mucha autoridad, pero que también ya empezaba a molestarme con esa sonrisa que no apartaba de su cara – Pero en donde están mis modales, si aun no me he presentado – Y con dos enormes y exageradas reverencias una para nosotros y otra para nuestro padre, se presento ante todos – Mi nombre es Tesauro Rankesh, líder de los Tesdros – Los negros ojos de mi padre miraban fijamente a Tesauro, como si lo desmembrara con la vista – Pero antes de seguir con esto quisiera que atendieras a nuestro anfitrión o por lo menos lo distrajeras el tiempo suficiente para poder compartir con los muchachos una más "calurosa bienvenida", así que si no es mucha molestia Duray, podrías "atender" a Sardox? – Dijo Tesauro al enorme hombre del mazo.
Duray como ahora lo conocía, tomo su arma comenzó a caminar hacia nuestro padre mientras los demás hombres le habrían paso, eran solo él y mi padre. Duray se veía que tenia una fuerza descomonunal ya que él levanto el mazo como si fuera una simple rama, el mazo podía pesar más de 100 kilos y lo manejaba muy fácilmente, con su arma descansando en su hombro y la mirada fija en mi padre, se detuvo frente a él. Mi pensamiento era solamente que estaban a punto de matar a mi padre y que todo estaría perdido, Duray levanto el mazo decidido a acabar con nuestro padre, los ojos del gigante brillaron intensamente, mientras que la furia de mi padre y la tensión de lo que iba a pasar llenaban el resto de la habitación, no podía creerlo y Izic tampoco, rápidamente mi hermano cerro los ojos para no ver lo que iba a pasar, pero a pesar que yo también quería cubrir mi rostro y pensar que era una pesadilla, algo me insistía en que debía observar la escena, y entonces con todo el poder que Duray podía generar dirigió su mazo hacia mi padre.
El golpe que produjo fue horrible como si hubieran partido mi propia alma en dos partes, fue un sonido fuerte seco pero sobre todo metálico...
Y con un asombro que reparo mi moral y el desgarro que había sentido de saber que mi padre estaba a punto de morir. A pesar de que lo estaba viendo con mis propios ojos seguía, sin creerlo, el golpe que se produjo fue por que mi padre había detenido el poderoso golpe de Duray con sus espadas y a pesar de lo impresionantemente fuerte del golpe no movió ni un solo centímetro a Sardox.
Entonces Sardox miro a Duray, la feroz mirada de mi padre me invadió a mí también, era como si miles de ojos me estuvieran viendo, era diferente, único y el miedo que me causaba mi propio padre me recorría todo el cuerpo. Lentamente mi padre fue empujando a Duray, el cual, aunque oponía toda la resistencia que su colosal cuerpo le permitía, no era suficiente par impedir que fuera movido hacia atrás.
– KEIGO!!! – Grito alguien casi en mi oído – QUE!? – Respondí de inmediato y por reflejo – Ataquemos hermano, no podemos dejar a nuestro padre luchar solo!!! – La voz que me había llamado era la de Izic, que ahora recogía las espadas de los guerreros caídos, dándome una para poder completar el par de espadas, sin tiempo de poder pensar las cosas tome las espadas preparándome para recibir a los hombres de Tesauro; me uní a mi hermano para poder defendernos uno al otro, tomando nuevamente pose de batalla – Listo Izic!!! – Listo Keigo!!! – Y la batalla estallo, aun podía sentir la mirada de mi padre atravesarme, los únicos sonidos que podía escuchar en ese momento eran los golpes de las espadas y los poderosos golpes que provenían del choque entre el mazo de Duray y las espadas de Sardox.
Conforme la batalla avanzaba y mi cuerpo, mi espada y el suelo se teñían de sangre, podía sentir como cada vez mas disfrutaba de la batalla y podía notar como a mi hermano le sucedía lo mismo, todo a pesar de que estábamos en peligro de muerte. Parecía que el calor de la batalla no era el suficiente para que Tesauro y la mujer se unieran a la fiesta, pero como si leyera mi pensamiento, Tesauro comenzó a caminar hacia donde estábamos Izic y yo – Jóvenes por que esta hostilidad, no tienen porque luchar, aun son muy jóvenes para cubrirse con el color y el olor de sangre – Dijo mientras se aproximaba – Mi deseo es llevarlos a mi campamento, para que tengamos una tranquila conversación sobre planes futuros, ya saben?! Cositas sencillas – Tesauro seguía su marcha hacia nosotros, no podíamos huir, sus hombres nos tenían rodeados y nuestro padre estaba también con las manos llenas, entre defenderse de los descomunales martillazos de Duray y de los hombres que llegaban a atacarlo cuando lo creían vulnerable. Ahora Tesauro desenvaino su enorme espada que llevaba colgando en su espalda y se dirigía exactamente hacia mi sin apartar la mirada, entonces él tomo aire – APARTENSE!!! – Grito y corrió hacia mi lo mas rápido que pudo para golpearme con su espada, dándome apenas la oportunidad de cubrirme con las mías. Pensé que el golpe de Tesauro seria un poco más fuerte que el de los demás guerreros y que podría soportarlo... que equivocado que estaba.
Cuando la enorme espada choco contra las dos espadas que utilice para defenderme, sentí la enorme fuerza de este guerrero, nunca imagine que tuviera tal fuerza, con la potencia del golpe salí despedido varios metros hacia atrás, solo para detenerme en el momento que choque contra la pared del otro lado del salón, y deslizándome por la pared y casi desmayado por el golpe. Entre mi semiinconsciencia pude ver como mi hermano se estrellaba junto a mi con la misma violencia con la que yo lo hice, a diferencia que Izic si cayo completamente inconsciente, Tesauro se acercaba nuevamente, caminaba despacio, saboreando el momento, justo cuando escuche la voz de mi padre – TOMALA KEIGO!!! – Y lanzando una de sus espadas, de modo que cayera a mi lado – TOMA LA ESPADA!!! ES UNA DE LAS KEI!!! – ese ultimo grito cambio todo, mi cuerpo se reactivo y prácticamente me lance hacia la espada, con intriga y ganas de sobrevivir, tenia que saber cual era el secreto oculto en las espadas, que las hacia tan valiosas, tan codiciadas, que las hacia ser heredadas generación tras generación, quería conocer mi propio destino.
Rápidamente recogí la espada y me prepare para recibir a Tesauro, el cual al ver que nuevamente estaba armado corrió para atacarme una vez más, pero entonces…
– Es solo un niño!!! –
– JAJA, en las manos de un mocoso!!! –
– No griten tanto que el nene va a llorar, JAJA –
Y cientos de voces comenzaron a hablarme, inundando mi mente y obligando a caer de rodillas al suelo, apoyándome con la espada que mi padre me había dado.
– Pobrecito, esta tan confundido, solito y asustado, JAJAJA!!! –
– Oye niño, que haces? Ataca o te matan!
– Vamos debilucho levanta tus bracitos de niña y ataca a ese grandulón!!!
– Vamos gente lo perdemos!!! –
Una y otra vez las voces me hacían sentir aturdido, me dolía la cabeza, pero a pesar de la frustración causada por el montón de voces, podía sentir algo, algo diferente, como si todo mi cuerpo se llenara de una fuerza sobrenatural y entonces todas las voces callaron, una sola voz fue la que rompió el silencio
– A tu derecha chico! –
Sin pensarlo levante mi brazo, el cual aun sujetaba la espada y abrí mis ojos para descubrir a que se había referido la voz.
La espada de Tesauro impacto violentamente contra la mía, pero no sentí el impacto, no me movió, fue como si él solamente hubiera colocado su espada sobre la mía, pero entonces…
– Bien hecho chico!!! –
– La salvaste por muy poco!!! –
– Todo gracias a mi claro esta!!! –
Estallaron las voces nuevamente, celebrando que lograra detener un solo golpe, nuevamente mi cabeza comenzó a doler, quitándome poco a poco la cordura y obligándome a bajar mi espada una vez mas, Tesauro noto que flaqueaba y de una patada arranco la espada de mis manos y dándome otra a mí, para estrellarme nuevamente contra la pared.
Tendido en el suelo, cansado, derrotado, con varias costillas rotas, sin poder ayudar a mi hermano, sin deseos de seguir luchando y con un verdadero demonio frente a mí, sentía que no iba a lograr salir de esta. Tesauro levanto su espada, eso era todo, era el fin, cerré los ojos, sentía miedo, un fuerte golpe inundo el salón como si algo hubiera explotado, después de eso sentí mi cuerpo cubierto de una cálida sangre y justo entonces un fuerte grito de dolor fue el que llego hasta mis oídos; hasta donde mis fuerzas me lo permitían abrí mis ojos y levante la mirada – Padre! – Balbucee cuando observe la escena, vi como mi padre caía de rodillas frente a mi con su brazo derecho cercenado desde la mitad del antebrazo. Tesauro tenia una cara de satisfacción mientras mi padre se desangraba – Hey, hey, Sardox que me tienes arto que yo me como al Oráculo por una pata, que tu sabes con quien te juegas los cuartos...? ¡Conmigo!, ¡tranquilo!, soy un hombre bueno en todos los sentidos – Esas fueron las palabras que le dijo Tesauro a mi padre luego de que le cortara el brazo, por salvarme – Creíste que realmente iba a matarlo? – continuaba hablando Tesauro – Ya te dije que lo que quiero es llevarlos conmigo para discutir cosas sobre sus futuros – Mi padre yacía de rodillas en el suelo, podía ver como se desangraba y como poco a poco sus fuerzas lo abandonaban, del otro lado del salón Duray se encontraba sentado en el suelo frotando sus brazos y su mazo se encontraba incrustado en una de las paredes, Izic aun se encontraba inconsciente y ya las fuerzas me fallaban y sentía que dentro de poco también perdería la conciencia, Sardox estaba quieto y parecía que también estaba a punto de perder la conciencia por la falta de sangre – Duray! , levántate de ahí y coge al pequeño yo me encargare del mayor – Ordeno Tesauro.
Solo pude sentir como Tesauro me levantaba, y salimos del gran salón y nuevamente me hablo una sola voz
– ves todo es tu culpa, no tuviste las agallas para utilizar la espada, no eres digno de ella, mira la sangre de tu padre, su sangre que derrama por ti y tu incompetencia –
Duray se quedo atrás mientras, desenterraba su mazo de la pared, así que todos los demás sobrevivientes seguían a su líder mientras este me cargaba. Ya habíamos avanzado hasta el siguiente salón cuando y justo antes de perder el conocimiento pude escuchar un fuerte grito.
Lo único que supe fue que solamente yo llegue al campamento de Tesauro, Izic nunca llego y Duray llego con un brazo roto y varios golpes.
FRASE DEL CAPITULO
El Poema de la Muerte y la Suerte
Caminos que se cruzan
El temor de no tenerte,
Las cadenas que no se usan
Es el nombre de la muerte.
Las palabras de un guerrero
Que se luce en la batalla,
Aunque el disparo sea certero
Su suerte nunca le falla.
Muerte y suerte van de la mano
Están juntas por alguna razón,
Si la suerte te ha abandonado
Llega con la muerte una flecha al corazón.
Un guerrero siempre busca
Muerte y suerte sabe leer,
Idiomas extraños letra brusca
Para su vida mantener.
Muchas lunas han pasado
Y el guerrero no ha caído,
En su senda la suerte ha andado
¿Leerá la suerte en su camino?
sábado, 10 de octubre de 2009
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