FRASE DEL CAPITULO
El Poema de la Muerte y la Suerte
Caminos que se cruzan
El temor de no tenerte,
Las cadenas que no se usan
Es el nombre de la muerte.
Las palabras de un guerrero
Que se luce en la batalla,
Aunque el disparo sea certero
Su suerte nunca le falla.
Muerte y suerte van de la mano
Están juntas por alguna razón,
Si la suerte te ha abandonado
Llega con la muerte una flecha al corazón.
Un guerrero siempre busca
Muerte y suerte sabe leer,
Idiomas extraños letra brusca
Para su vida mantener.
Muchas lunas han pasado
Y el guerrero no ha caído,
En su senda la suerte ha andado
¿Leerá la suerte en su camino?
martes, 29 de noviembre de 2011
Capítulo VI: Un Único Hombre, La Decisión del Consejo
Estaba cansado y nuevamente tenía hambre pero aun no terminaba mi viaje ni mi misión. Por fin me encontraba frente a Kiuzu.
– Habla emisario dime cuál es tu mensaje, pero primero entremos
La mansión de los Miniars era espectacular lo primero que se desplegó ante mis ojos fue un gran salón que al parecer no había sido alterado con el paso de las generaciones varias columnas de madera con detalles muy artesanos y antiguos, que describían las victoriosas batallas libradas por esta tribu, antiguos retratos de líderes y maestros espada, los cuales aprecian portando una pequeña espada, todos estos cuadros adornaban las paredes en los que parecía ser un árbol genealógico. En el fondo del salón se encontraba una chimenea en la cual crepitaba un acogedor fuego que libraba mis huesos del terrible frío que los recorría, justo arriba de la chimenea se encontraba el escudo de armas del clan de los Gaudel y un poco más abajo estaba la misma espada que aprecia en los retratos que adornaban las paredes de este salón.
La joven nos acompaño hasta unas puertas que se encontraban en el fondo del salón quedándome a solas con Kiuzu en lo que parecía ser la biblioteca, libros muy viejos y pergaminos amarillentos y rasgados descansaban en los estantes más alejados a la puerta
– ¿Y bien emisario cuál es tu nombre y cuál es tu mensaje?
– Mi nombre es Lusawa y vengo de parte de de los Hundros con un mensaje de mi maestro Hatxiro, he de comunicarle que ha ocurrido un ataque al castillo Kandrot por parte del clan de mercenarios y han tomado como prisionero a Keigo hijo de Sardox Dastier, el maestro Hatxiro me ha enviado para solicitar la ayuda del clan de los Miniar para rescatar al muchacho
– ¿A dónde ha sido llevado?
– A la región norte fue hacia donde se dirigieron
– Me parece increíble que alguien haya atacado el castillo Kandrot mientras había un maestro espada y el sucesor de las espadas Kei en el sitio y además que hayan logrado su objetivo o al menos salir vivos y con un premio en los brazos. Y por qué solo a uno de los dos hijos de Sardox?
– El otro niño fue encontrado cerca del gran salón inconsciente y no recuerda nada de lo que sucedió después de llegar al salón y aun no sabemos por qué no lo llevaron
– Interesante historia, ¿y cómo puedo saber que tus palabras son sinceras y no eres un espía enviado a nuestras tierras a causar la incertidumbre y disminuir el número en nuestra aldea?
– La primera prueba de ello es que conozco el recorrido hasta esta aldea sin ser del clan Miniar, mi otra prueba son las palabras que el maestro Hatxiro me dijo que cuando otro maestro espada me pidiera una prueba de mi legitimidad como emisario debo inclinar mi cabeza y decir: si no crees en mi legitima palabra y los hechos que acabo de contar saca tu espada y córtame la cabeza
– Bien te creo, tendrán la ayuda de mi clan, mañana convocare al consejo para tomar las mejores decisiones de nuestras próximas acciones, por ahora ve come algo y descansa debes recuperar energías ya que mañana será un largo día
– Gracias señor que pase buena noche (uff... por poquito y me la cortan!!)
La verdad me alegro mucho la parte de comer es más me entusiasmo, la joven me guío hasta la cocina y coloco en la mesa todo lo que encontró que fuera comestible y aunque el sazón no se comparaba al de la taberna de Null era mejor que el sazón de un vaso de agua servida directamente de un arroyo.
El día siguiente estuvo de locos nunca había visto tanta gente moviéndose por el mismo cometido, la seguridad y preparar los recintos donde pasarían la noche los del consejo de las aldeas, pero a pesar de los muchos inconvenientes yo la pase muy tranquilo todo ese día, tanto por que no había nada que yo pudiera hacer, como de la misma forma no había nada que me quisieran poner a hacer lo cual complementaba el hecho de que no había nada que yo quisiera hacer.
El consejo de las aldeas y ancianos se llevo a cabo a primeras horas de la noche llevándose a cabo en el salón debajo de la mansión del maestro espada. He de reconocer que esta estructura subterránea podría soportar cualquier tipo de ataque sin tan siquiera percatarse los que estén en su interior, a 20 metros de profundidad rodeada por el tercer material más duro conocido por el hombre comúnmente llamado “Rela” un mineral verduzco y áspero pero sobretodo filoso lo cual hacia que labrarlo fuera impresionantemente difícil. Dentro siete columnas reforzaban la estructura las cuales rodeaban una gran mesa rectangular la cual era una sola pieza con el salón al igual que las columnas, tres columnas a cada lado de la mesa y la séptima a la cabecera de la mesa cada columna se encontraba justo detrás de cada asiento correspondiente a cada miembro del consejo con el nombre de su pueblo tallado en la columna, tres entradas se alzaban en la estructura del salón, la entrada principal era resguardada por puertas dobles reforzadas tanto para evitar tanto la entra como la salida ya fuese de personas o sonidos. Las otras dos entradas estaban al fondo con puertas más pequeñas pero igual de efectivas.
Kiuzu y yo bajamos encabezando la fila de los otros seis líderes de las aldeas, mi lugar correspondió al fondo de la mesa mientras que los demás líderes ocuparon sus respectivos lugares en la mesa.
La reunión empezó y como emisario explique lo sucedido en Kandrot. Los siete líderes escucharon atentamente los detalles del secuestro de Keigo y la posible pérdida de uno de los herederos del clan Dastier. Cuando termine mi explicación de lo que aconteció una voz lleno el silencio que deje.
– ¿Y por qué no toman las medidas necesarias para recuperar al chico ustedes solos, en lugar de venir a mostrar debilidad?
Dijo uno de los miembros del consejo cuyo rostro no mostraba mucha aceptación al tema.
– No puedo hablar con certeza ya que yo partí en el momento en que termino todo pero, si tomamos acciones y abandonamos el castillo para afrontar un enemigo que ya entro en nuestro territorio es muy probable que otros clanes renegados quieran terminar el trabajo empezado por los atacantes, por el contrario los métodos de los Miniar son diferentes y no ocuparían atacar el grupo solo infiltrarse y recuperar al chico sin necesidad de muchos hombres.
Esas fueron una palabras que llegaron a mi cabeza fluyeron a mi lengua y se fueron tan pronto fueron pronunciadas, y pedí que no me tocara repetirlas porque no tenía forma de recordarlas todas y menos en orden
– Muy bien…
Dijo Kiuzu
– Ahora sal que el consejo tomara una decisión, en cuanto este tomada podrás entrar nuevamente
Me dirigí a la puerta principal y salí al pasillo en donde debí esperar alrededor de una media hora mientras el consejo tomaba su decisión. Pasado ese lapso uno de los guardas me indico que podía volver a entrar… aunque la verdad ya sabía la decisión, no necesite estar dentro para conocer el resultado, solo se hizo para mi más divertido el hecho de que no importaba si yo estaba dentro o fuera del salón… los podía escuchar todo el tiempo.
– Pasa emisario, esta es nuestra decisión
Tome mi lugar en la mesa y Kiuzu me explico a lo que habían llegado
– Ira una sola persona a rescatar al hijo de Sardox; pero esa persona vale por diez personas, nuestro enviado se mantendrá en contacto constante con nosotros y nosotros mantendremos contacto constante con los Hundros, así que vuelve a Kandrot y cuenta a Hatxiro lo que este consejo ha decidido.
Todos comenzaron a retirarse del salón quedando solamente Kiuzu en el salón o al menos eso pensaron todos…
Una vez que se habían salido todos los jefes de clanes, le dije a Kiuzu.
– Hay algo que todavía no he dicho, pero solo puedo decírselo a usted
Aunque sabía que no éramos las únicas personas en el salón, sabía que había otra persona oculta en este salón mucho más antes que entráramos, aun así no me importo decirle el último mensaje que tenía para él.
– Sabes, cualquier información no suministrada puede poner en peligro la decisión del concejo o la misma misión - Respondió Kiuzu.
– Señor, esto es muy importante, y solo usted como maestro espada lo puede saber.
– Continua entonces
– El ataque fue muy devastador para nuestro pueblo, nuestras fuerzas se redujeron en gran número, y como consecuencia del ataque, el Rey Sardox quedó muy mal herido después del ataque, a mi rey no le queda mucho tiempo....
– No puede ser, el majestuoso Sardox con la fuerza descomunal de sus espadas no hay nada ni nadie que lo lograse detener, no había nadie que pudiera detener un solo golpe de él sin quedar gravemente lastimado y con esa técnica que le enseño su difunto maestro, todo a su alrededor quedaba devastado.
– El ataque fue muy efectivo, fue muy planeado como si conocieran nuestras defensas y nuestras debilidades, mi maestro apenas si pudo contenerlos.
– Ahh!!!, Hatxiro ya estás muy viejo para esto, bienvenido al clan, mi amigo –
Respondió Kiuzu con el sarcasmo y una sonrisa tan confianzuda y amistosa como si conociera a Hatxiro desde hace mucho tiempo y luego continuo,
– Este ataque para tener la fuerza de devastación que tú me dices, en aquel castillo impenetrable hasta para nuestras propias fuerzas, debió ser muy estudiado, mínimo duraron unos 5 años planeado el ataque.
– Por eso es necesario traer al chico lo mas antes posible, para iniciar lo mas antes posible el ritual de traspaso de las Kei, si el rey muere el ritual no se complementaria y las espadas serian dos armas comunes y corrientes.
Terminada la conversación con Kiuzu salí del salón… pero no fui muy lejos… Kiuzu y la otra persona oculta tampoco. En ese instante como el sigilo de una alma en pena escondida entre las paredes...
– Puedes salir
Dijo Kiuzu al aire y de entre las sombras del salón una figura se aproximo a Kiuzu
– ¿Ya escuchaste tu misión, no? así q supongo que sabes todos los detalles tediosos que no pienso explicarte
La figura no hizo ni dijo nada como si supiera de antemano que Kiuzu ya conocía su respuesta así que solamente comenzó a adentrarse de nuevo en las sombras tan lentamente que no se percibía como las sombras devoraban a la figura al igual que no se percibe como el sol se oculta hasta que ya se está terminando de ocultar tras las montañas
– Antes de irte toma
Dijo Kiuzu arrojando un pequeño paquete en donde la figura había sido cubierta en su capa de sombras, terminada esta plática Kiuzu se retiro del salón yo hice lo mismo un momento después.
Mientras salía estuve pensando que solo existieron dos cosas realmente justa o equilibradas como prefieran tomarlo, solo Kiuzu sabia quien era la sombra nadie más supo quién era, incluyéndome; y nadie se dio cuenta de mi presencia en el salón después de terminar la reunión… aun así está dispuesto a poner la balanza a mi favor ya que los motivos por los cuales enviaron a solo un hombre eran muy tontos, pero más tontos depositar su confianza en una sola persona. Aunque consiguiera concluir la misión con éxito los resultados serian totalmente desastrosos.
Las horas pasaban y no lograba encontrar a la persona que realizaría la misión, saben no me gusta no saber, pero el fruto del éxito de una gran búsqueda sabe más dulce en cuanto mas difícil sea, aunque no disponía de mucho tiempo y los minutos pasaban sin esperarme, tenía mis trucos pero no parecía que eso diera resultado en encontrar a alguien que no sabes cómo es?, solo me quedaba un último recurso pero no quería ni debía acudir a él, pero debo admitir que estaba impaciente por saber y encontrar a esa persona… o cosa, para estar seguro de que sería capaz de llevar a cabo la misión y regresar o cuando menos llegar, ya que yo no quería intervenir, aunque si lo pensamos bien, que podría hacer un simple pescador contra todo un clan de guerreros sedientos de sangre, me daba miedo el solo pensarlo; la idea de una batalla era aterradora aun así decidí volver a la mansión del maestro espada solo para asegurarme que podría encontrar a la persona que se encargaría de la misión. Regrese a mi habitación por mi lanza, esa noche la suerte estaba de mi lado, ya que no me vi en la obligación de usar mi afamado último recurso, la presencia de alguien intentando entrar, con la esperanza que fuera el elegido buscando nuevas instrucciones me llevo a escuchar lo siguiente…
– Tu otra vez, ya te he dicho que no vengas a estas horas de la noche, además no tengo tiempo para ti ahora
– Bueno quería verte mañana parto a una misión algo lejos de aquí y no tengo la menor idea de cuándo regresare
– ! ¡Oh ya veo! Al niño al fin le han asignado una misión para él solo, no deberías andar por ahí revelando tus salidas, alguien podría escucharte
– He sido cuidadoso
– Mmmm ¿y a que te atienes? ¿A qué crees que padre no se ha enterado?
– No estoy aquí para discutir lo que puedo o no hacer, quería verte, hablar contigo un momento y después irme a preparar todo
– Mmm ¿el niño quiere irse de las profundidades convertido en todo un hombre? ¿Será que es eso cierto o solamente tienes tanto miedo que quieres venir a llorar en el pecho de una chica antes de partir?
Debo de admitir que el tono que utilizo ella fue entre dulce y amargo, con la necesidad de algo acido para complementar la sensata mezcla de “habla ahora o lárgate”
– Mira Brent no tengo tiempo para ti, si quieres un abrazo o un beso o sexo o lo que sea que estas pensando solo pídelo de una vez, no tienes tiempo ni yo tampoco
– ¿En serio me concederías una ardiente velada antes de ir a mi misión?
– No. Solamente dije “pídelo”, no te dije “concedido”, más que todo es porque no quiero perder el tiempo
Lentamente y con una dulzura que podía oler desde mi pequeño rincón perdido, la chica de la carne blanca se acerco al pequeño gigoló
– Oh! ¡vaya! ¿qué haces?
El sudor frío corría por la frente de la chica ese sudor granizo completamente el cerebro enfermo de ese chico
– Quiero verte excitado y frustrado ya que aunque sabes que no vas a poder ponerme una mano encima, se que aun así te quedaras quieto con la esperanza de poder tocarme o que te toque como deseas… ¿no es cruel tener el poder?
¿Es una chica malvada no creen?, la joven manipuladora había acertado en todo lo que dijo a el chico, se quedo quieto, lo domino, con cara de que cualquier movimiento en falso provocaría… bien pues no se que hubiera provocado pero si ella lo dominaba así era porque tenía un plan B a la mano para cualquiera que no decidiera estarse quieto
– Ahora que entiendes que no viniste a nada retírate
– No duermas sin mucha ropa, alguien podría pasar por tu ventana o podrías enfermarte
Y con grandes ojos rojos el pequeño gigoló se alejo dejando atrás su tiempo profano con la chica de la carne blanca. Bueno disfrute la pequeña velada lástima que el chico no pudo disfrutar nada.
Escuche lo que ocupaba, ahora sabia quien iría en la misión y aunque debía desconfiar que pudiera acabar su misión de la mejor manera debía dejar todo en manos de los Miniar, al menos por el momento… Porque alguien con mis facultades no podía realizar dicha tarea, así que me aleje de ahí y me fui a mi cuarto dispuesto a descansar tal vez buscar algo para comer, aunque no fue precisamente en ese orden.
Tranquilamente acomodado en mi cuarto ya con una bandeja llena de diferentes tipos de carnes ( he de admitir que Kiuzu es muy generoso cuando hay visitas en su casa y más cuando han estado los líderes de las otras aldeas ) un delicioso vino y un tazón con fruta, comencé a recordar mi cansado viaje por el cual pase para poder llegar aquí, entonces me di cuenta de una cosa… no me lo comí todo!, si!, definitivamente no me lo había comido todo, aun me quedaba provisiones de un día!!! Tenía que comprobarlo, la verdad es impresionante que yo pasara algo por alto pero era más impresionante aun que me sobrara comida y no lo hubiera notado antes o comido antes… pues ya ven hasta al mejor asesino se le cae la espada, en la parte de emergencias de mi equipo de viaje quedaba una de las raciones que Acyrius me había preparado para el viaje, debía tener tanto tiempo de no viajar que olvide por completo esta parte. Decidí revisarla y hasta comerla, ya mañana la reemplazaría con provisiones frescas para el nuevo viaje. El gusto por las sorpresas de parte de Acyrius fue muy bien recibida esa noche, ya que me hizo recordar a alguien que creía haber olvidado, pues la sorpresa era que entre la ración se encontraba una pequeña bolsita de cuero con el tabaco del cual me había invitado en la Taberna de Null, en ese momento donde recordé a la persona que creí haber olvidado, pues esa persona fumaba lo mismo pero hacia tanto de eso que no lo recordé hasta ahora, pero bueno esa es otra historia más vieja, así que no voy a desviarme ahora, pues solo quedaba darle agradecerle a Acyrius el regalo. Mientras fumaba mi hambre volvía a aumentar y comencé a pensar en Ñongue que debía estar aun en las faldas de la montaña esperando (Pues, hubiera dado lo que fuera por que en realidad el estuviera tranquilo esperando a que yo regresara a recogerlo), era normal que Ñongue causara problemas, eso ya estaba contemplado, pero también pensaba que por cuánto tiempo serian capaces de soportarlo, solo esperaba que Ñongue no me la hubiera aplicado nuevamente… pues sí, Ñongue la había aplicado nuevamente…
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