Luego de un largo viaje por
fin me encontraba de regreso en Kandrot, las luces naranja amarillas del
atardecer anunciaban que la cena pronto estaría servida para festejar mi
retorno. Faltaba poca distancia para llegar al castillo Kandrot, y me quedaba
suficiente tiempo, por lo que decidí descansar del lago viaje en el troco de un
viejo árbol que estaba a fueras del castillo, me senté a fumar lo poco que me
quedaba del tabaco que me había regalado aquel anciano posadero en la Taberna
de Null.
-
¿Cuál era su nombre?
-
Acyrius.
-
¡Correcto! Acyrius, gracias.
Justo detrás del árbol donde
me había sentado provino la respuesta de mi pregunta hecha al aire, me asome
para descubrir nada más ni nada menos que al mismísimo Acyrius sentado del otro
lado fumando también.
-
¿Terminaste tu viaje muchacho?
-
Sí. ¿Visitando la región?
-
Viendo a un familiar que se encuentra muy
enfermo.
-
Ya veo. Viejo ¿conoce los soghons de piedra
de cristal?
-
Si ¿por qué?
-
Le cambio una bolsa entera por más de su
tabaco.
-
Claro muchacho hace tiempo que no pruebo ese
bocadillo.
Busque entre mis alforjas y
saque la bolsa que había recolectado cerca de Zept, apropósito pase la bolsa
frete a Ñongue para que la viera y la oliera y se quedara deseando su bocadillo
favorito. El viejo saco de su camisa un bolso de cuero lleno de su tabaco y me
lo entrego.
-
Creo que es la cantidad justa por cambio.
-
Me parece bien no tengo ningún inconveniente.
¡Ja! por fin me había
cobrado y en frente de la cara de Ñongue… o al menos eso creí por un momento.
El viejo se levanto y ante mi atónita mirada vacio casi toda la bolsa frente a
Ñongue él cual comenzó a comer sin mucho apuro bocado a bocado. El viejo
comenzó a caminaren dirección al este rebuscando en la bolsa y sacando de
cuando en cuando un soghon y comiéndolo de camino. Siento que no va hacer la
última vez que cruce miradas con él, debe saber más de lo que aparenta, bueno
ya está viejo…
Ñongue termino de comerlos
sin mucha desesperación pero parecía que los disfrutaba, al terminar note otro
cambio en su mirada como diciéndole gracias al viejo. Ñongue comenzó a alejarse
en dirección al castillo, como ya estaba a las afueras del castillo no me importo que se diera una vuelta, en tal caso
siempre ha sido un caballo libre, el volvería a las caballerizas en la mañana…
Solo me acuerdo alejándose de donde yo estaba, viendo el reflejo de sus
extrañas pesuñas en el brillo del atardecer…
Ya eran casi hora de que el
sol se difundiera en el horizonte, así que me aleje de ese viejo árbol y me
dirigí hacia el interior del castillo, mientas veía la destrucción que había
dejado el ataque. Pensé, seguro se avecina una nueva guerra de poder, espero
que esto no afecte mis planes, en tal caso no me importa cual lado gane. Las
puertas del castillo se abrieron a mi llamado, me dirigí hacia el salón de
guerra donde ya me esperaba Hatxiro para informar a Hatxiro de la resolución
tomada por los Miniar…
-
Hatxiro señor he vuelto con buenas noticias.
-
Lusawa muchacho ¿cómo estuvo tu viaje? Me
alegra verte nuevamente, cuéntame que noticias me traes.
-
Señor mi viaje estuvo como decirlo… normal,
los mismos contratiempos de siempre, resumiendo lleve a Ñongue, es una suerte
para mi haber vuelto tan pronto, pero bueno al grano. Los miniar nos han dado
su apoyo señor, ya emprendieron la misión de búsqueda y rescate de joven Keigo,
nos mantendrán informados del avance de la misión señor, pero debo decirle algo
que tal vez no sea bien visto por sus ojos.
-
¿Y de que se trata Lusawa?
-
Señor, solo una persona fue enviada para
rescatar al joven Keigo.
-
¿Una persona he?, creo saber de quien pueda
tratarse, pero considerando la situación no creo que haya sido lo mejor.
-
Opino lo mismo señor.
-
¿Qué dices Lusawa?
-
Nada señor.
-
Pero si Kiuzu deposito toda su confianza en
esa persona yo también la depositare ciegamente.
-
El que haya sido enviado ya tiene que haber
llegado a la región norte en estos momentos, si todo sale bien podrá terminar
su misión en unas tres semanas más.
-
Pero si todo sale como lo planea Kiuzu
estarán aquí en menos de dos semanas, ¿alguna otra información que consideres
necesario transmitirme Lusawa?
-
Si señor un mensaje que me dio directamente
el maestro Kiuzu para usted y solo para usted.
-
Habla pues ¿cuál es el mensaje?
-
El
señor Kiuzu dijo: Que busque retirarse, que dentro de
poco tendrá que amarrarse la espada a la mano.
-
Lusawa.
-
Sí señor.
-
¡Vete! ¡Ahora!
-
Sí señor, como ordene.
-
Señor.
-
Si Lusawa.
-
¿Cómo se encuentra el Señor Sardox?
-
Grave, al parecer la espada de este
Tesauro tenía impregnada alguna especie de veneno que no conocemos, la herida
de su brazo es grave y a pesar de que se mantiene consciente no podemos hacer
que su fiebre disminuya y si no disminuye pronto o si no logramos traer de
vuelta a Keigo podrían perderse las Kei.
-
Comprendo señor, me retiro.
Las cosas en el castillo Kandrot no eran como siempre, y si
algo salía mal en la misión de rescate se podría perder uno de los tesoros más
grandes de las 6 grandes tribus. Solo quedaba esperar que llegaran noticias de
parte de los Miniar. Las noticias llegaron a su debido tiempo, no recuerdo
cuanto tiempo paso exactamente pero debieron ser más de dos semanas.
Keigo estuvo raptado durante cuatro semanas más o menos, de
esas cuatro semanas, dos fue lo que tarde en mi viaje de ida y vuelta a Iridia,
después de eso me dedique a no hacer absolutamente nada, sin embargo la
casualidad, la suerte, el destino como quieran llamarlo me dio la oportunidad
de conocer con exactitud las dos historias de lo ocurrido tanto la de Keigo
como la del que realizara la misión en ese momento. Esto fue lo que paso…
Un terrible dolor de cabeza y el ardor del hambre fue lo que
hiciera que volviera en mí. Pero esto no era el castillo Kandrot.
-
Veo que por fin recuperaste la
conciencia. Hey tú avísale al jefe Tesauro que el chico se encuentra
consciente.
Mi vista aun se encontraba borrosa así que no podía
distinguir quién era la persona que hablaba, trate de incorporarme, pero me
encontraba amarrado a la cama.
-
No trates de luchar estas débil y no
has comido nada desde hace tres días además que te encuentras muy golpeado.
-
¿Quién eres? ¿Dónde estoy?
-
¿Yo? Eso no importa, donde te
encuentras es la única pregunta que importa te encuentras en la fortaleza de
Kert.
-
En Kert??!!
Una persona interrumpió nuestra conversación.
-
El jefe Tesauro solicita la
presencia del muchacho.
-
Claro inmediatamente.
Aquel que me vigilaba comenzó a desatarme de la cama pero lo
hizo con cautela ya antes de hacerlo coloco grilletes en mis manos y pies para
que no Me fuera fácil escapar. Me hizo caminar hasta la parte interna de la
fortaleza donde se encontraba un comedor y Tesauro en el.
-
Haaa mi joven invitado, pero que es
esta falta de cortesía, vamos quítale esos grilletes y pasa a la mesa a mi
querido amigo y que se siente junto a mí.
Tres de los hombres de Tesauro comenzaron a quitarme los
grilletes mientras que el que me había guiado hasta el comedor se encontraba
esperando de pie cerca de la mesa.
-
Sujétenlo.
Dijo Tesauro con un tono bastante firme, provocando por
reflejo que mi cuerpo se tensara esperando el momento en que los tres hombres
limitaran mis movimientos, para mi sorpresa fue todo lo contrario, ya que no
fue a mi sino al que el hombre que me encadeno desde el principio.
-
Como dije eres mi invitado y es una
verdadera descortesía el que te encadenaran de esa manera, vamos Keigo impón el
castigo para tal falta de respeto.
-
¿Qué? No pienso hacerlo
-
Vamos Keigo no puedes decir algo así
eres muy importante nada más ni nada menos que el hijo del Poderoso Sardox
futuro heredero de las espadas Kei, no puedes permitir que alguien te encadene así
nada mas sin imponer un adecuado castigo.
-
De que hablas fuiste tú el que desde
el principio me trajo a este lugar si alguien merece un castigo ese eres tú.
-
Te traje a la fuerza es cierto pero
nunca ordene que te trataran así pedí que te guiaran al comedor no que te
trataran como un perro encadenándote y si tu no aplicas el correspondiente
castigo claramente seré yo el que lo imponga y te prometo que seré todo lo
severo que pueda.
Las cosas se complicaban el rostro atemorizado del hombre me
dictaba que las cosas iban muy en serio, acababa de despertar y ya Tesauro me
estaba involucrando en sus macabros juegos pero si no le seguía la corriente
muy probablemente el próximo en su línea de juegos seria yo.
-
Entonces le perdono por esa ocasión
ya que él lo hizo por motivos de seguridad para que yo no escapara, ya que si él
no lo no hubiera hecho no estaríamos teniendo esta conversación en este
momento.
Tesauro comenzó a mover el dedo índice en forma de negativa
mientras producía varios chasquidos con la boca.
-
No estás comprendiendo muchacho si
doy una orden se cumple y si no es así impongo castigo, el falto a mis órdenes
directas y no puede ser perdonado, pero tranquilo yo no te obligo a que
impongas el castigo ya aprenderás poco a poco como imponer respeto y un poco de
temor al mismo tiempo.
Tesauro levanto lentamente la mano con su pulgar apuntando a
su propia garganta, rápidamente comprendí lo que significaba, y tome una rápida
decisión y grite con voz firme.
-
¡Cinco azotes!
-
¿Cinco azotes? ¿Eso es tu castigo?
Apruebo lo de los azotes pero cinco me parece muy liviano con cinco solo lo
despertaría cualquiera daría gracias de recibir solo cinco, que sean quince
solo para que recuerde bien la forma del látigo.
Entre gritos y desesperación el hombre fue arrastrado hasta
la afueras de la fortaleza para cumplir su nada merecido castigo. En el extremo
de la larga mesa además de Tesauro se encontraba la chica pelirroja que ataco
junto con él, el castillo Kandrot. Fui llevado hasta la mesa a un asiento junto
a Tesauro, en la mesa se desbordaba un ostentoso banquete, frente a mi asiento
ya se había un plato servido de abundantes carnes, granos, pan, fruta y muchas
otras cosas, fui obligado a sentarme y los tres guardias me rodeaban para que
no pudiese escapar, mire a Tesauro y de su rostro nacía nuevamente la sonrisa
que con mucha altanería exhibió en el castillo.
-
¡Oh vamos! ¿Ahora qué pasa? ¿No
quieres comer? Deberías, no has comido nada desde que fuimos a recogerte y no
es bueno para tu salud aguantar hambre.
Tesauro movía constantemente un muslo de pollo mientras
hablaba y al ver que decidí no responderle subió los pies a la mesa y comenzó a
devorarlo.
-
Así que no piensas hablar ni tampoco
piensas comer que mal, deberías probar este pollo está realmente delicioso, y
además no puedo permitir que mueras de hambre así que espero que comas o tendré
que empujar la comida por tu garganta y si mal no recuerdo que te hagan eso no
es nada agradable, efectivo, si muy efectivo, pero nada agradable, además se
que tienes hambre y realmente quiero que comas adelante, olvida lo terrible que
fui porque mi verdadera intención es nada mas aclarar ciertos aspectos de tu
futuro tal y como lo dije en mi visita inesperada.
Tenía que admitir que en ese momento tenía un hambre
endemoniado y ya que si no lo hacía por las buenas siempre terminaría comiendo
por las malas decidí probar un poco de aquella comida, tanto para mantener
contento a mi raptor como para encontrar el momento adecuado para poder escapar
en algún momento.
-
Excelente así me gusta chico no
escatimes todo lo que hay aquí es todo tuyo, dime que tomas ¿agua, jugo, vino
tal vez? Aquí no te tienes que preocupar por la edad para mí se es hombre en el
momento en que puedes tomar una espada.
No entendía muy bien que pasaba, en realidad este sujeto está
siendo impresionantemente amable conmigo excepto por la parte de empujar la
comida por mi garganta pero nunca alzo la voz y realmente estaba tratando de
crear un ambiente amigable aunque no quería hacer amistad con un monstruo como
él y menos después de lo que me obligo a hacer.
-
¿Qué quieres y dónde está mi hermano?
-
Oh vaya el chico sabe hablar, con
respecto a tu hermano no tuve la dicha de que nos pudiera acompañar hasta mi
humilde hogar, debe de estar aburriéndose en el castillo Kandrot. ¿Y qué es lo quiero?
Lo que quiero es ser mas tu amigo que tu enemigo quiero hablarte de muchas
cosas y proponerte varios planes a futuro que iremos discutiendo con el paso de
los días, mostrarte que no soy tan terrible como crees.
-
¿Y crees que con comida y palabras lindas
y suaves vas a convencerme que no fuiste tú el que le corto un brazo a mi
padre, que no fuiste tú el que ataco el castillo Kandrot mi hogar y que eres
tan bueno que justifica esas acciones?
-
No por supuesto que no pienso
convencerte con la comida y las palabras lindas que yo no hice lo que mencionaste
pero si te demostrare que soy un guerrero, y que como tal luchar y matar es
parte de nuestro camino, o acaso yo no te puedo culpar que tu mataste varios de
mis hombres que también eran mis amigos y compañeros.
Mis manos azotaron la mesa arroje mi plato al suelo y con
todo el rencor que se venía acumulando grite.
-
¡NO CONFUNDASLAS COSAS, TU ATACASTE
MI HOGAR, NO PUEDES TRATAR DE CULPARME POR QUE TU DECIDIERAS ENVIARA A TUS
HOMBRES A UNA CARNICERIA!
-
Por favor no grites es muy incomodo
y no creo que te guste que yo te grite a ti, es mas para que veas que lo que
digo es cierto vamos a salir mañana y te mostrare un par de cosas que te
resultaran muy interesantes y después de eso podrás juzgar por ti mismo si mis
palabras son o no ciertas, así que termina de comer, después de que termines
Naomy te llevara a tu cuarto, ¿verdad que si Naomy?
Entonces la mirada de Tesauro cambio en el momento que
volteo hacia Naomy, desprecio y aire de supremacía era lo único que le dedicaban
esos ojos a la pobre joven, la cual
igual que un ave que nació enjaulada deseosa de conocer la libertad interpreto
su respuesta como un canto de melancolía.
-
Si por supuesto si tú me lo pides
claro que lo haré.
-
Después de acompañar al chico podrás
ver al inútil de tu hermano y dile que por tener un brazo roto va a dejar sus
labores de lado.
La chica había hablado por primera vez, por su tono de voz y
su mirada se veía que estaba emparejada con Tesauro pero este no parecía querer
nada con ella. Tesauro se retiro y me dejo a cargo de Naomy decidí terminar en
paz mi comida y antes de terminar pensé en intercambiar unas cuantas palabras
con la chica, reunir toda la información posible y tener las piezas correctas
de mi lado del campo podría facilitar un posible escape.
-
Te llamas Naomy ¿no es así?
-
Cállate y termina tu comida a mi no
me interesas para nada y entre más pronto termines mejor.
Plan uno fallido, la chica no parecía querer socializar así
que tome todo con calma y pensé un poco mi respuesta para que no quedaran las
cosas tan ásperas entre nosotros.
-
Tienes algo entre los dientes…ya
termine de comer llévame a mi cuarto si no es mucha la molestia.
La sorpresa que expreso su rostro un rojo tan profundo como
su cabello y el movimiento inconsciente de llevar su mano a su boca era de
esperar, ninguna mujer que tenga pareja soportaría la idea de que su sonrisa se
viera manchada por comida, Hatxiro era más sabio de lo que parecía y esa
estrategia diplomática fue de las primeras cosas que me enseño para situaciones
como esta… una casualidad entre un millón que tuviera la oportunidad de usarla.
La chica se levanto y comenzó a caminar por el pasillo
contrario de donde me habían traído, pasillo cortos lo suficientemente ancho
para que dos personas los pudieran recorrer, una nueva habitación diferente a
donde me desperté, una cama una pequeña mesa y una ventana con barrotes era el
máximo atractivo que ofrecía el pequeño cuarto.
-
Entra, esto será lo único que podrás
ver mientras te encuentres en esta fortaleza, vamos date prisa.
-
Tienes razón es lo único que puedo
ver ya que aun no veo bien tus dientes por culpa de “eso” que tienes entre
ellos.
Creo que ella exagero golpeándome de esa manera aunque yo
también me pase un poco con ese comentario, la verdad no me importo mucho
después de todo estar bien o mal con ella ya no era mi prioridad, ahora lo único
que importaba era saber si podría salir de esta. La tranquilidad de la mazmorra
era lo mejor para pensar, era seguro que los Hundros no se quedarían tranquilos
mientras yo me encontrara en las manos de Tesauro, no sería sencillo entrar
aquí y menos aun salir de una sola pieza, lo que podía ver por entre los
barrotes de la ventana no era nada alentador, varios guardias, torres de vigía
que rodeaban ese flanco, me imaginaba que todos los flancos estarían cubierto, después
de todo ellos estarían esperando un ataque o una infiltración en cualquier
momento. Dedique muchas horas a pensar analizar y aprenderme horarios, cambios
de guardia, cantidad de soldados sus puestos, dedicación a mantenerse alerta,
se que ocuparía en cualquier momento, los entrenamientos de Hatxiro fueron muy útiles
en ese momento.
Cuando por fin comenzaba a quedarme dormido escuché una voz
lejana.
-
Tienes…
Me incorpore y acerque mí oído a la puerta de la mazmorra
par oír mejor.
-
Tienes…
Ahora la escuchaba más claramente junto con pequeñas risas
ahogadas y el sonido de cuando se está callando a alguien.
-
Keigo… tienes…
Era mi nombre y la voz se escuchaba más clara esta vez así
que respondí con el mismo sigilo.
-
¿Quién eres y qué tengo?
-
Keigo… tienes…UNA CARA DE IDIOTA QUE
NO SE TE QUITA NI CON JABON
-
JAJAJAJAJAJA
Las risas estallaron en mi cabeza, igual que en el castillo
Kandrot cuando tomara una de las espadas Kei. Las carcajadas partían mi cabeza
en dos no entendía que pasaba, me estaba volviendo loco, no era normal y nunca antes
me había ocurrido algo parecido, el dolor era terrible entonces grite.
-
¡¡¡Cállense!!! ¡¡¡YA!!!
Las risas se detuvieron y por un momento hubo silencio
nuevamente, después de ese lapso las voces comenzaron a resonar en mi cabeza
pero esta vez mas ordenadamente.
-
Que chico más quisquilloso.
-
Mmm. El chico no tiene sentido del
humor.
-
Vamos chico debes admitir que estuvo
buena, ¿Por qué reaccionas así solo por un poco de humor?
-
Es un amargado.
-
Si, no reconocería una buena broma
aunque se la dijeran en su ¡cabeza!
-
JAJAJAJAJA
Por segunda vez las risas estallaron y me vi obligado a tratar
de tapar mis oídos con la almohada.
-
Por favor deténganse.
-
¡Oh! El chico dijo por favor.
-
Deberíamos calmarnos un poco no creo
que soporte otra buena broma.
Las risas se detuvieron y comenzó una conversación muy
educativa diría yo.
-
¿Quiénes son?
-
¿Nosotros? Nosotros, bueno nosotros,
nosotros somos, como decirlo, la verdad eso no importa, bueno si importa, pero
a ti no te incumbe aun, así que piensa en nosotros como las voces que te harán
parecer un loco si te escuchan respondiéndole al aire.
-
Esa respuesta no me aclara nada,
pero tienes razón puede que no me incumba quienes son, entonces preguntare algo
que si me incumbe, ¿Por qué los puedo escuchar? ¿Qué hacen en mi cabeza?
-
Pues eso si te lo puedo decir nos
puedes escuchar porque tomaste una espada Kei.
-
¿Y los seguiré escuchando? Porque la
verdad es terriblemente doloroso cuando todos hablan a la vez y es peor aun
cuando ríen.
-
Pues normalmente deberías haber
dejado de escucharnos en el momento en que soltaste la espada, pero tienes dos
cosas a tu favor para poder seguir escuchándonos, la primera no te importa y la
segunda es porque a tu padre le da la gana. JAJAJAJA.
-
Eso me alegra hasta cierto punto
-
Por supuesto, el poder escucharnos
debería alegrar a cualquiera
-
No, para nada, mi alegría es saber
que si es por gusto de mi padre significa que él aun continua con vida
-
¿Chico quieres que tu cabeza estalle
con nuestras risas verdad?
-
Cierto ¿Por qué me duele la cabeza
cuando todos ustedes hablan y en especial cuando ríen?
-
Fácil chico el problema no somos
nosotros, el del problema eres tú que no nos quieres escuchar, si quisieras
escucharnos no sentirías nada como en este momento, pero al parecer no te gusta
escuchar a mas de una persona a la vez, cuando te guste todo lo que digamos no tendrás
ni un solo problema.
-
¿Así están las cosas entonces? ¿Y
los escuchare todo el tiempo?
-
No, en realidad es poco el tiempo
que nos escucharas ya que no servirá de nada solamente escucharnos, así que nos
limitaremos a volverte loco por las noches.
-
¡No me interesan!
-
¡¿Cómo?!
-
No me interesan, si no me pueden
ayudar o proporcionarme información útil no me interesan para nada, no estoy en
la situación para discutir con voces que solo me causan dolores de cabeza en
todo sentido.
-
¡Oh! Así que no quieres nada con
nosotros
-
No, y si mi padre aun quiere que los
escuche es porque cree que me serian útiles pero no lo están siendo.
-
No estamos siendo útiles, ya veo… si
tienes razón, somos tan útiles como capacidad tenga aquel que nos escucha y no
te consideramos capaz de nada, pero todo cambiara dentro de poco y en algún momento
clamaras por nosotros.
-
Y me asegurare que para ese momento
acudirán a mí sin mucho problema, así que solamente esperen que no tardare
mucho en llamarlos como acabas de decir.
-
Te estaremos vigilando chico no
creas que te será tan fácil como crees
-
Si fuera fácil… seria aburrido. Lárguense
y déjenme dormir.
La noche termino y con la primera luz continúe mi
entrenamiento dentro de la mazmorra, tenía cinco de años de llevar esa rutina y
definitivamente no era el momento para abandonar mi único seguro de vida.
La puerta se abrió frente a mí se encontraba nuevamente
Naomy, esta vez armada con la misma barra que llevaba en el ataque al castillo.
-
Levántate y vámonos
Nuevamente fui conducido al comedor donde se encontraba
Tesauro, la mesa nuevamente albergaba diferente platillos y en el lugar donde
fue mi asiento el día anterior se encontraba una niña que mantenía una
expresión de sumisión, su mirada estaba fija a la mesa y no se movió a pesar de
la ruidosa bienvenida que dirigiera Tesauro hacia mí.
-
Keigo muchacho ven acércate, toma
asiento aquí a mi lado y disfruta de este desayuno. Naomy tu no, retírate.
-
Si, con permiso.
-
Y tú también vete, y no vuelvas
hasta que traigas lo que se te ha pedido
-
Si padre
Mi sorpresa fue grande ante la respuesta de la niña. Cediéndome
el campo donde ella se encontraba y retirándose del salón con un paso lento y
decadente.
-
¡Date prisa! ¿O te pesan los pies?
-
Si padre
La niña comenzó a correr por el pasillo con verdadero terror
en su rostro, fue algo terrible, pero solo así podía ver el verdadero rostro de
mi captor ya que conmigo siempre usaba una careta bastante falsa.
-
Ahora si muchacho te puedes sentar
ya nadie te esta estorbando, come y come bien porque vamos a salir.
-
Y donde se supone que “vamos” a ir.
-
Mi muchacho es una sorpresa, no
pienses en eso solo siéntate come tranquilamente, lo demás vendrá con el
tiempo.
Comimos y nos pusimos en marcha realmente esperaba que
varios guardas nos acompañaran pero no fue así, solo Tesauro y yo salimos a
caballo de la fortaleza de Kert, huir no se veía nada sencillo ya que a pesar
de todo él solo se bastaba para detenerme y me lo había comprobado en el
castillo, no fuimos muy lejos solo un par de kilómetros al este, con el sol de
la mañana quemando mi lado derecho del rostro. Cuando por fin la gran fortaleza
había perdido gran parte de su esplendor por la distancia nos detuvimos.
-
Llegamos baja y sígueme…
