Empuñe mis espadas mientras los retumbos del castillo continuaban y cuando me disponía a entrar en la batalla Hatxiro me pidió que cuidara de Izic, jamás permitiría que mi hermano se quedara solo en una situación de la cual no tenia conocimiento, así que no discutí con mi maestro y rápidamente comencé a buscar un sitio seguro para los dos y para mi el sitio mas seguro era junto a nuestro padre Sardox, ya que el era el que poseía las espadas Kei.
En el momento en que empecé a correr con Izic, mi mente no para de preguntarse, ¿Qué esta pasando? Los retumbos no cesaban y las campanas del castillo se convertían en anuncios ensordecedores, por fin pude escuchar algo mas que las paredes vibrando y las campanas haciendo un coro muy disparejo a los tenebrosos golpes, el vigía de la torre estaba gritando la razón de los estruendo – ATACAN EL CASTILLO KANDROT!!! ATACAN EL CASTILLO KANDROT!!! – rápidamente me detuve en mi travesía en busca de mi padre y observe con temor hacia atrás solo para saber que esas fueron las ultimas palabras que pude escuchar del vigía, pronto pude ver como una flecha le atravesaba la garganta que lo silenció, seguido por dos flechas mas que atravesaron su pecho, las cuales hicieron que cayera de la torre, antes de que el cayera, yo continúe el camino con Izic en busca de nuestro padre.
¿Quien podía estar atacando el castillo? ¿Qué podrían estar buscando aquí? No eran preguntas fáciles de responder pero tenia que responderlas y rápido y solo nuestro padre nos las podía responder en ese momento.
Comenzamos adentrándonos en el castillo donde sabia que mi padre ya tenia que estar tomando acciones de contra-ataque.
Un golpe que casi destroza mis tímpanos y un crujir tan fuerte, que me percate inmediatamente de que se trataba que la puerta principal había cedido y una cantidad impresionante de hombres estaban entrando a los patios delanteros del castillo, era un ataque impresionante los soldados de la guardia luchaban resistiendo avanzaran mas, pero el numero de hombres atacantes no disminuía, y la sangre comenzaba a teñir con su color y su olor la batalla las lluvias de flechas adornaban el cielo así que rápidamente pase de los patios a la parte interior del castillo, con la intensión de proteger a Izic y de encontrar a nuestro padre ya que el siempre nos ha dicho que si se presentaba una situación como esta lo buscáramos en el salón principal, los sonidos de la batalla se podían escuchar aun incluso dentro del castillo, los chasqueos de las espadas, el crujir de los arcos mientras se tensaban para luego escuchar los silbidos de las flechas cruzando el aire, los gritos de dolor de los hombres que eran heridos y el de los huesos quebrándose cuando los demás hombres pasaban por encima de los cuerpo caídos.
Los aces de luz que penetraba por las ventanas, los pasillos y las diferentes formas de las sombras provocaban casi un trance en mi, corriendo junto a Izic buscando el salón principal, ese trance le permitía a mis temores crecer fuertes dentro de mi, los temores de que algo le pudiera pasar a mi hermano y sentir ser impotente a la hora de protegerlo… pero… tenia que seguir, tenia que llevar a salvo a mi hermano, pero, ¿por cuando tiempo el camino seria seguro? Sabía que era cuestión de tiempo antes de que algunos hombres que nos atacaban pasaran las defensas de la puerta principal y se infiltraran dentro del castillo y comenzaran a recorrer el castillo con el fin seguramente de saquearlo.
Estaba seguro que una batalla era inebitable y entre mas nos adentráramos en el castillo mas cerca estaríamos de nuestro padre y seria más probable salir sin ningún daño. Aun así mi razón me llevo a prevenir a Izic el cual corría a mi lado, yo aun portaba las dos espadas del entrenamiento mientras que mi hermano corría desarmado, disminuí un poco el paso para poder hablar mejor con mi hermano y prevenirlo de los que hacia un momento estaba pensado - Izic - le dije a mi hermano el cual disminuyo también su paso al escuchar que lo nombre -Parece que no importa lo que dijera el maestro debemos pelear los dos, codo a codo si queremos salir de esta ya que parece que por haber podido atravesar las puestas principales casi estoy seguro que pronto nos toparemos alguno acá dentro y para hacer eso se ve que son hombres bien entrenados - Pero hermano...- Lo interrumpí cuando vi que iba a poner algún factor como su edad o su tamaño o su propia fuerza - Y nosotros también tenemos un gran entrenamiento!!! - La confianza volvió al rostro de Izic y con un gesto de afirmación me dijo - Pues entonces dame una de tus espadas por que con solo uñas y dientes no podre hacer mucho - desenvaine una de las espadas y se la di a mi hermano que ahora tenia mas confianza en los entrenamientos que había tenia conmigo en estos últimos años.
Nuestro paso nunca disminuyo, hasta que en uno de los pasillos encontramos la prueba de lo que me temía, tendido en el suelo del pasillo se encontraba el cuerpo de uno de los guardas, lo cual significaba que ya habían entrado al corazón del castillo, y muy probablemente nos esperaban entre los corredores para atacar a cualquiera que apareciera, una vez mas pudo ver la incertidumbre en el rostro de Izic, parecía que las palabras anteriores no habían perdurado por mucho tiempo – Izic, mira se que esto va a ser diferente a un entrenamiento, pero solo lo sera en una cosa, no podemos ser compasivos con el enemigo ya que el no lo será con nosotros, tendremos que matar si queremos salir de esta y llegar a ser los mejores, no será fácil cargar con el peso de la muerte pero debemos de tener fortaleza tanto física como mental para seguir. Lo que nos enseño Hatxiro es nuestra mejor arma, lo único que podemos hacer por ellos es no dejarlos sufrir y acabar con ellos lo mas rápido posible, ya que lo único que podemos hacer por nosotros es sobrevivir- hice una pequeña pausa al notar que mis palabras perdían un poco de sentido conforme seguía hablando - Bueno estoy hablando mucho el punto es que se fuerte y si hay que matar, mataremos pero no permitas que nos separen - en ese momento mis manos apretaban muy fuerte la espada y no quería soltarla por nada y note como Izic también apretaba la empuñadura de su espada mientras contemplaba el cuerpo caído, y nuevamente movió su cabeza en gesto de aprobación, parecía que había captado la idea y que tenia el valor de afrontar el peso de cargar una muerte, estrechamos nuestras manos y cruzamos las espadas y emprendimos una vez mas la búsqueda de nuestro padre que ya seguramente se estaba enfrentando a los invasores de castillo...
Cuando escuche el estruendo decidí esconderme por mi propia seguridad ya que sabia que en cualquier momento seria llamado para defender el castillo y por supuesto que alguien que "no esta" no puede defender el castillo.
En ese justo momento Hatxiro ordeno a Keigo que cuidara de Izic, mientras los dos hermanos se adentraron en la parte interna del castillo yo decidí ocultarme en las sombras por mientras esto pasaba, fue así como vi a Hatxiro correr hacia la torre de donde provino un grito anunciando el ataque al castillo, paso frente a mi escondite pero después de unos cuantos pasos se detuvo tan rápido como pudo - Lusawa!, Lusawa se que estas ahí!, sal de ahí en este momento, ven aquí y ayúdame - no me quedo otra opción que salir de las sombras.
En ese momento mi apariencia era muy delgada de piel morena por el sol mi cabello lo deje largo hasta mi cintura solamente que se veía sucio y maltratado y también se veía oscuro, mis ojos conservaron el color del cielo que contemple durante años, mi rostro ahora mostraba mi desagrado por el llamado que me hicieron y creo q mi apariencia no era diferente a la de alguien de 20 años.
Tratando de mostrar sorpresa ante la situación salí de entre las sombras tan seguras en las que me hallaba - Veo que la situación no es buena - dije tratando de parecer preocupado - No, no lo es, acompáñame parece que tendremos que luchar - mantenía un actitud sumisa y mis movimientos no eran los mas agiles que se podía ver por estos días, la verdad es que eran muy torpes así que tome mi arma, la cual tenia la forma de una lanza y comencé a correr detrás de Hatxiro hasta la entrada principal.
Un nuevo retumbo hizo bribar el castillo, inconcientemente me agache y cubrí con mis brazos mi cabeza - Yo no quiero ir, no me gusta pelear - dije ya entre sollozos - Yo no quiero pelear soy solo un escudero, no quiero pelear!!! - Hatxiro se detuvo y me dijo - Tu eres mi escudero así que me acompañaras a defender tu hogar y te guste o no pelearas o morirás - ya para ese momento los ejércitos se acumulaban en los bordes de las paredes los enemigos que trataban de entrar subiendo los grandes muros del castillo, mientras algunos eran recibidos con una lluvia de flechas otros pocos lograban su objetivo y invadían las partes altas de las murallas las lluvias de lechas que había en ese momento era impresionante parecía como si el cielo tuviera enjambres de avispas y producían un silbido muy fuerte mientras atravesaban el aire hasta estrellase contra algún escudo o directamente en las carnes de algún hombre.
Ciertamente me sorprendía que atacaran tan impresionante castillo, mientras veía el ataque y Hatxiro me "reprendía", un sonido diferente recorrió el castillo. El crujir del grueso madero que sostenía las puertas principales del castillo fue la señal de que había cedido a los forcejeos que realizaban los atacantes desde fuera.
Fue un crujir seco, en medio del golpe que provoco su quiebre, los hombres que se comenzaron a reunir en la entrada para sostener las puertas y en ese momento se escucho un ultimo golpe... Las puertas se abrieron y de una forma tan violenta que mando a volar a todos los hombres que se encontraban cerca de las puertas.
Pronto una oleada de hombre comenzaron a entrar con ellos la batalla por la supervivencia y la defensa del castillo se hizo mas notoria.
Los choque de espadas sonaban como incontables chasquidos, Hatxiro no lo pensó mas y corrió hacia donde se encontraban las puertas, desenvaino la Saja y de un solo movimiento arranco el brazo de uno de los atacantes, su espada comenzaba a teñirse de rojo al igual que el suelo y todo lo que se podía ver tenia manchas color rubí, pronto pensé que comenzábamos a tener ventaja sobre la batalla ya que nos enemigos no lograban avanzar mas allá de las puertas, las fuerza de Hatxiro estaba haciendo la diferencia pero entonces paso lo que yo mas me temía…. Uno de los hombres se acerco a atacarme, sentí que era mi fin, me iban a tacar me quede paralizado no sabia si enfrentarme a ellos o correr, aunque la segunda opción era muy tentadora así evitaría toda clase de problemas, creía que debía atacar así que cuando vi la primera mancha plateada que se dirigía hacia a mi lo único que pude hacer fue cubrirme con mi arma para que no me dañara, colocándola sobre mi cabeza y… el golpe me derribo, haciendo caer hacia atrás, mi lanza fue sujeta solo por una de mis manos y cuando vi el siguiente ataque la sujete con fuerza y dándome cuenta que estaba apuntando hacia mi atacante atravesando su cabeza.
Estaba bañado en sangre y no quería permanecer mas ahí así que a como pude recupere mi arma y corrí lo mas lejos que pude para ocultarme nuevamente entre los arbustos donde tenia una mejor vista del campo de batalla si arriesgar nada.
Parecía que Hatxiro tenia ya la situación controlada, él luchando desde atrás haciendo retroceder a los que se infiltraban en el castillo, poco a poco los atacantes retrocedían un paso y me tranquilice que ver tan favorable situación y sabia que esto no pasaría de un día muy sangriento para nuestro inesperados invitados; pero algo paso, de las afueras del castillo se escucho un golpe muy fuerte, lo suficiente para escucharse hasta donde me encontraba, dos hombre recibieron un impacto que los mando a volar varios metros atrás, cuando cayeron sus tórax y parte de sus rostros estaban destrozados, el golpe fue lo suficiente fuerte para detener la batalla por unos instantes llamando la atención de todos los guerreros, rápidamente las líneas enemigas comenzaron a abrirle campo a lo que parecía fue el causante del golpe.
De entre los hombre surgió el guerrero mas imponente que nunca antes había visto debía medir por lo menos dos metros de altura y era tan robusto y musculoso como un toro, su cabello era corto pero de un rojo tan vivo como si tuviera envuelto en fuego, su arma era un enorme mazo casi tan ancho como él y llegaba a la altura de su pecho. El mazo era sumamente hermoso, era una obra de arte, tenia un diseño único, pero lo que le daba su valor era el metal con el que estaba hecho, el cual reconocí a simple vista, tenia dibujado lo que parecía el escudo de una vieja familia que no podía recordar en ese momento pero que me llamo mucho la atención.
Justo en el momento en que observaba a ese guerrero dos soldados de los nuestros salieron del asombro y atacaron a el gran guerrero pelirrojo, inmediatamente el reacciono levantando el mazo que se veía realmente pesado, y de un solo y brutal golpe molió prácticamente a los dos guerreros cayendo varios metros lejos del sitio de donde recibieron el golpe mortal.
El rostro de Hatxiro empalideció rápidamente sus ojos estaban fijos en el nuevo oponente y también note un cierto temblor en su mano q nunca antes había visto, ese guerrero no era normal y él lo sabia, pero un momento después dos guerreros mas aparecieron, estaban ocultos en la sombra de ese gigante, una mujer de un rostro muy bello con una cabello corto igualmente encendido en llamas como la del gigante, ella tenia una barra hecha del mismo material del que estaba hecho el mazo del guerrero de cabello de fuego, era mas pequeña que el gigante pero compartía muchas similitudes con él como si estuvieran emparentados, aunque su apariencia no infundaba tanta impresión como el enorme guerrero, junto a la hermosa guerrera pelirroja se encontraba otro guerrero mas tenia una sonrisa realmente molesta, casi insultante, era mas grande que la mujer pero mas pequeño que el guerrero pelirrojo, tenia el cabello negro, tan negro que hacia contraste con esa sonrisa que no podía dejar de mirar por mas que deseaba dejar de verla, su piel ennegrecida por el sol, me hacia pensar en una animal salvaje, un animal único; uno que nunca conoció o conocerá otro igual a él y que nunca necesito conocer a otro como él.
Ahora dos hombres más trataron de atacar a la mujer de cabello de fuego, solo para poder ver un verdadero espectáculo de agilidad, ambos atacaron por costados diferentes con la intención de que con el primer ataque hacerle bajar la guardia y el segundo guerrero pudiera atacar la parte que quedara descubierta. Así que el primero que ataco levanto la espada de modo que ella se defendiera con la barra por encima de la cabeza rápidamente el segundo ataco la parte del abdomen de ella en un rápido movimiento que ella realizo simplemente inclinado su barra, también contuvo el nuevo ataque, sin ningún esfuerzo estaba soportando la fuerza de sus dos atacantes que aun intentaban hacerla perder el balance, nuevamente movió la barra y girando su propio cuerpo deslizo una espada por su propia arma mientras que con el giro arranco la otra espada de la manos de su atacante, abrochando el giro salto y sujetando ahora con sus piernas por el cuello al que aun tenia espada, derribándolo y golpeando fuertemente al guerrero desarmado con la barra para dejar a sus dos oponentes fuera de combate pero aun con vida.
Hatxiro que se encontraba en las ultimas líneas de defensa, ya que había llegado junto conmigo a lo ultimo, comenzó a abrirse paso para llegar con los jóvenes de cabello de fuego, mientras él avanzaba se escucho muy claro al sujeto que aun mantenía esa risa molesta, dando la siguiente orden a los dos que los acompañaban – ¿Gemelos Duna serian tan amables de abrir camino para poder estar mas cómodos dentro del castillo? – Rápidamente los que ahora sabia que eran hermanos comenzaron a abrir paso entre la batalla mas rápido de lo que Hatxiro avanzaba hasta la entrada, paso a paso escuchaba los soldados gritar de dolor al ser golpeados por el mazo del gigante o siendo derribados por su hermana, sin importar si eran amigos o enemigos.
Hatxiro luchaba desesperadamente para abrirse campo mientras ellos se acercaban mas y mas a la entrada del castillo, y parecía un esfuerzo inútil, mientras que ellos avanzaban yo tome la decisión de ir a otro lugar ya que este ya no me parecía el mas correcto con esta situación, el olor a sangre me tenia enfermo y alejarme me asentaría bien, mientras me alejaba eche un ultimo vistazo a las puertas principales, contemplando un desesperado Hatxiro atrapado aun entre los mucho guerreros que le impedían el paso y a los Hermanos de cabello de Fuego que guiaban ya dentro del castillo al que por el momento parecía el líder de todo este ataque, su sonrisa me molesto mas de lo que el olor a sangre me estaba molestando así que no perdí tiempo para asegurarme que no me quitarían aquello que tanto he cuidado por que si él me dijo que tenia que ser así, entonces de esa forma será…
FRASE DEL CAPITULO
El Poema de la Muerte y la Suerte
Caminos que se cruzan
El temor de no tenerte,
Las cadenas que no se usan
Es el nombre de la muerte.
Las palabras de un guerrero
Que se luce en la batalla,
Aunque el disparo sea certero
Su suerte nunca le falla.
Muerte y suerte van de la mano
Están juntas por alguna razón,
Si la suerte te ha abandonado
Llega con la muerte una flecha al corazón.
Un guerrero siempre busca
Muerte y suerte sabe leer,
Idiomas extraños letra brusca
Para su vida mantener.
Muchas lunas han pasado
Y el guerrero no ha caído,
En su senda la suerte ha andado
¿Leerá la suerte en su camino?
martes, 15 de septiembre de 2009
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