Después de lo sucedido Hatxiro me encomendó la tarea de pedir ayuda a los Miniar para rescatar al joven Dastier secuestrado, me tocaría dirigirme entonces a la región sur-este, a la ciudad de Iridia para localizar al maestro espada y líder de los Miniar.
La travesía seria larga y se me ordenó partir inmediatamente, yo estaba cansado, traumatizado, pero sobre todo hambriento, el ataque se había dado a medio día y no tuve oportunidad de probar bocado, y a pesar de mis insistentes quejas tuve que partir sin siquiera obtener provisiones, ya que los cocineros también habían sido atacados y la cocina había sido destruida mientras los invasores buscaban el gran salón.
Por fin todo había terminado, el castillo estaba en ruinas y mi moral estaba caída; Tesauro se había ganado un gran rencor de mi parte, ya que por culpa de él me había quedado sin comer por varios días, así que me dirigí hacia las caballerizas y ensille mi caballo Ñongue, él era un caballo muy fuerte e inteligente uno de las clases más fuertes de la región, pero este pequeño amigo poseía una personalidad muy propia de si, se podía decir que estaba completamente loco además que absolutamente nadie en el reino lo había logrado montar excepto yo, y por lo que creo que se dejaba cabalgar era porque le encantaba burlarse de mi; Ñongue era negro de un cabello muy brillante y movía la cola justo igual que un perro, casi podía asegurar que se había equivocado de cuerpo cuando nació, yo pensaba que era una hiena en el cuerpo de un caballo.
Como siempre me dio muchos problemas para ensillarlo y cargue lo que ocupaba para el viaje, una manta, una espada, una alforja para el agua, unas ropas extras limpias y el dinero suficiente para el viaje y tal vez un poco más, con esto empecé el camino hacia Iridia. La salida del castillo fue un poco desagradable, el fuerte olor a sangre llenaba todo el lugar, los cuerpos se encontraban por doquier, aun habían soldados caídos y no había suficiente gente para poder atender a todos los heridos y Hatxiro me dijo muy claramente que no me debía detener en mi importante travesía en entregar las noticias a los Miniar, conforme avanzaba hacia la salida sobre el lomo de Ñongue ya se podía ver en el cielo como poco a poco llegaban y revoloteaban las aves de rapiña alrededor del sitio buscando un aperitivo. Poco a poco las aves empezaron a picotear los cuerpos y más de uno picaban los ojos de algún pobre soldado, entonces apresuré el paso de Ñongue para que saliéramos del castillo de Kandrot lo más rápido posible.
Cuando salí del castillo había pasado una hora desde que Tesauro se había retirado, en total habían pasado 4 horas desde que todo comenzó, tenía mucha hambre ya que nadie pudo tomar la comida del medio día, Y mi única esperanza de comida seria encontrar algo de camino.
Con el sol a mi izquierda me dirigí hacia el “este” a la ciudad más cercana, Cierek, más conocida como “la ciudad del comercio”, un sitio ideal para relacionarse entre tribus y el sitio ideal de los viajeros para descansar. Llegar a Cierek me tomaría al menos tres días, así que con toda el hambre del mundo empecé mi cansado viaje.
De esta forma cabalgue hasta que cayó la noche así que me aleje un poco del sendero para buscar un sitio donde dormir y con buena suerte encontrar un poco de agua para Ñongue, no tuve que salirme mucho del camino cuando logre encontrar un pequeño arroyo, donde trate de engañar un poco al hambre tomando agua, y así también recargar mi cantimplora, una de las malas experiencias del viaje fue en ese mismo arroyo cuando mientras tomaba agua mi querido compañero se encontraba arrojando sus desecho no requeridos por el cuerpo en el arroyo un poco mas arriba de donde mi encontraba… esa me la tenía que pagar caro, Ñongue tenia la buena fortuna de comer pasto así que recupero fuerzas para el día siguiente, junté un puñado de hojas secas para descansar tratando de olvidar mi enorme hambre.
Los primeros rayos de sol, junto con la lengua de Ñongue lamiendo mi oreja como ya lo hacia en varias ocasiones anteriores me anunciaron que debía partir, mientras lavaba mi rostro Ñongue aprovechaba para tomar unos bocados más de pasto mientras relinchaba como si estuviera riéndose, ya que sabía que él si tenía algo para comer y yo no. La travesía comenzó nuevamente y sabia que aun me quedaban 2 días de camino sin comida, además de viajar con un caballo que le gustaba burlarse de mí, así que para poner las cosas más niveladas me dedique desde temprano a cantarle a mi querido compañero de viaje para que así sintiera el mismo dolor que yo sentía:
"Apura el paso mula flojera
Que ya pronto va a anochecer
En la posada me está esperando
Agua ardiente y una mujer..."
Continué y continué mi canto hasta que me sentí demasiado cansado para seguir cantando, ya era pasado medio día, y había cabalgado desde buena mañana hacia el este, lo que significaba, que el sol me había estado calentando solo el lado derecho de mi rostro, ya que durante el camino mi caballo solo buscaba el camino por campo abierto, hasta que llegué a una pequeña zona rodeada por árboles que parecía más bien ser un pequeño bosque, ya que los árboles eran muy jóvenes a pesar de su tamaño.
La verdad sabía que podía seguir un día más sin comer, pero el dolor de mi estómago me estaba enloqueciendo, y el agua de mi cantimplora se había acabado y también Ñongue tenia sed después de una mañana tan calurosa y soleada.
Así que avance un poco más internándome en este joven bosque, para encontrar un poco de agua y refrescarnos así Ñongue y yo. Muy cerca del camino encontré a un hombre que estaba sembrando más de estos mismos árboles
– Hola extraño! –
Me dijo él en el momento que me acerqué
– Hola! –
Le respondí ante el saludo y desmonte a Ñongue
– Sabe usted dónde puedo encontrar un poco de agua para mí y mi cuadrúpedo amigo –
Le pregunté
– Claro que si mi amigo, si me da un momento para terminar con este pequeño trabajo –
Me respondió mientras se secaba la frente con un brazo lleno de tierra
– Tu eres el que ha sembrado todos estos árboles? –
Le pregunte con curiosidad
– Sí, tengo varios años sembrando estos árboles –
Me respondió mientras escarbaba un poco más para plantar un arbolito más, me ofreció que si quería que fuera yo el que plantara el árbol, con mucho cuidado coloque el árbol en donde el señor había escarbado, me dijo que empuja de a pocos la tierra para que cubría mas parejamente las raíces, fue algo interesante a mi parecer
– Antes de irnos me falta solo una cosa más –
Me dijo mientras se sacudía las rodillas
– Baruk! Hey Baruk ven para acá, ya nos vamos –
De entre los árboles salió un muchacho muy joven, que se notaba que también había estado trabajando – Ya termine abuelo –
Dijo él mientras se asomaba de entre los árboles, él era un muchacho de contextura delgada pero con músculos fuertes , piel algo oscura y cabello negro, el señor era más alto que yo y se parecía mucho a su nieto pero él se veía mucho más fuerte, me imagino que producto de trabajar la tierra, y su cabello ya no era tan negro como el de Baruk, ya se podía observar la huella del tiempo en su cabeza.
– Ahora estamos completos, ya nos podemos ir –
Dijo el hombre
– Abuelo quien es él? –
Pregunto el muchacho cuando su abuelo anuncio la partida
– Él? Pues la verdad es una buena pregunta, no nos hemos presentado, él es mi nieto Baruk y yo, bueno solamente dime Kañon así me dicen todos y usted? –
Así se presento el hombre que acababa de conocer
– Él es Ñongue un amigo algo necio y generalmente muy altanero, pero muy fiel y yo soy Ku… perdón me trabe mi nombre es Lusawa mucho gusto – y extendí mi mano en forma de saludo, ambos respondieron el saludo, voltee para buscar a Ñongue y ese caballo loco estaba nuevamente descargando sus desechos, mientras me acercaba a él pude notar que no solamente esta defecando si no que se estaba cagando en el arbolito que yo había sembrado
–OH Ñongue mas Hijue… –
Terminada la gritadera que le propicie a Ñongue nos pusimos en marcha.
No muy lejos de donde estábamos, adentrándonos en el pequeño bosque, se encontraba una cabaña muy labrada, las bases estaban hechas de una mezcla especial de barro, que igualaba la dureza de las rocas, los muros estaban hechos de madera, los detalles eran muy comunes de las tribus de los Eunat.
Kañon me ofreció un asiento en la mesa junto a la ventana, desde esta observaba a Ñongue que comía tranquilamente, entonces el golpe de un plato sobre la mesa llamo mi atención pero no aparte la vista de la ventana
– Tengo una verdura que cocine esta mañana, el fuego aun estaba en brasas, así que todavía está caliente, espero te guste –
Dejé de mirar por la ventana y le di toda mi atención a la hospitalidad de Kañon
– Gracias! Realmente te lo agradezco –
Le dije mientras comencé a disfrutar de la comida ofrecida.
Comí hasta quedar satisfecho y decidí descansar en mi silla, mirando a través de la ventana, entonces Kañon me pregunto
– y de dónde vienes muchacho? –
Vengo de Kandrot y me dirijo hacia la ciudad de Iridia –
le respondí
– OH vaya!!! Tu camino es largo y difícil, además de que no es cualquiera el que sabe cómo llegar a las tierras de los Miniar –
Dijo Kañon algo impresionado he interesado
–Iridia? Miniars? Donde queda Iridia Abuelo y cuáles son los pueblos Miniar? –
Pregunto Baruk
– La ciudad de Iridia, también llamada la ciudad inaccesible, Iridia está en la región montañosa del sur-este y es la capital de las tribus Miniar. La Tribu de los Miniar son una de las cuatro grandes tribus que abarcan la región, nosotros pertenecemos a los Eunat en la región sur y como ya dije los Miniar se encuentran en la región sur-este detrás de las montañas, pero el paso por esas montañas es muy complicado y conocido solo por uno pocos, los mismos Miniar y los emisarios son los únicos que conocen los secretos de estas montañas. Así que nuestro amigo debe ser un emisario de los Hundros o me equivoco?
– Contesto Kañon a la pregunta de su nieto –
En nada se equivoca mi estimado señor, su conocimiento de las tribus está en su total exactitud – Le respondí a mi anfitrión
– Una pregunta mas Lusawa, usted viaja a caballo, pero sé que para poder atravesar las montañas no puede llevar a su amigo, como hacen ustedes los emisarios en estos casos? Mas usted que se lleva tan bien con Ñongue? –
Pregunto Kañon. Aun que la respuesta ya la conocía y no era nada difícil, me quede pensando por un momento el hecho que me tendría que separar de Ñongue por un largo periodo de tiempo
– Bueno en la ciudad de Zep cerca de las montañas existe un lugar donde los emisarios dejamos a nuestros caballos y donde después los recogemos cuando regresamos de nuestro viaje –
Respondí mirando por la ventana, observando a Ñongue que comía tranquilo fuera de la cabaña.
– Lusawa te quedaras esta noche –
Pregunto Baruk –
Me gustaría pero debo seguir aun quedan un par de horas de luz y puedo avanzar por una parte de la noche ya que el mensaje que llevo es muy importante y debe ser entregado lo más pronto posible –
Le explique al joven, entonces Kañon se puso de pie y se dirigió hacia la alacena rebusco un poco y saco algo de esta, entonces se acerco
– Toma, no es mucho pero servirá durante todo el día de mañana y no se te hará tan largo el viaje – me entrego una hogaza de pan y un queso seco especial para viajes.
– Muchas gracias Kañon; y creo que ya es momento de partir, gracias por su hospitalidad –
Le dije, mientras me levantaba y me despedía de ellos, volví a llenar mi cantimplora y busque nuevamente mi camino hacia la ciudad de Cierek.
Unas pocas horas después de mi partida comenzó a caer la noche, pero como me había atrasado un par de horas donde Kañon decidí recuperarlas viajando de noche ya que estaba previsto que llegaría a Cierek el día de mañana justo cayendo la noche. La suerte me acompaño esa noche ya que al día siguiente seria luna llena, y puede disfrutar de una noche bastante clara, seguí avanzando hasta que la luna que ya estaba en lo más alto comenzó a ocultarse detrás de una enorme nube negra, convirtiendo la poca claridad en completa oscuridad, dificultando mi avance y obligándome a detenerme y seguir mi camino hasta el día siguiente.
- Ñongue, Ñongue, Sea necio…. - Le respondí gritando ya que otra vez mi mal intencionado amigo me despertaba lamiéndome la cabeza. El día siguiente llego rápido y sin muchos atrasos retome mi camino. Ese mismo día tenía que llegar a Cierek, las provisiones que me dio Kañon fueron muy útiles pero se terminaron antes de lo deseado, no era medio día cuando ya había terminado con ellas y tendría comida hasta muy avanzada la noche, así que nuevamente tendría que soportar mi hambre. Las horas pasaban lentamente y el camino no terminaba, así que cada vez trata de ir mas a prisa pero ñongue no podía ir más rápido así que tuve que conformarme con que el también quería dormir nuevamente bajo techo esta noche.
Cayo la noche pero la luna no salió, nuevamente se encontraba oculta entre negras nubes que parecía no querer dejarla ir para que me ayudara en mi viaje, un par de horas después de caer la noche pude apreciar las luces de Cierek a la distancia al igual los pequeños muros la cual rodeaban a la ciudad, así que pronto llegaría y podría comer algo. Ñongue estaba cansado así que su paso era más lento por lo que me llevo otro par de horas poder llegar a la ciudad; una vez dentro de esta me dedique a buscar la reconocida Taberna de Null de la cual se conocían miles de historias, leyendas y acertijos y otras cosas que solo el oráculo sabrá.
Por fin llegue a la taberna de Null muy cerca de la media noche, las calles estaban aun iluminadas y todavía se percibía el movimiento de las personas por las calles ya que aquí las personas no duermen, siempre pasan vendiendo sus mercancías, y a final de la calle principal, aprece a lo largo la visión de un rotulo colgante con las palabras "TABERNA DE NULL".
En la entrada a la taberna uno de los muchachos se hizo cargo de llevar a Ñongue a los establos para que pudiera descansar, yo por mi lado entre a la taberna, la cual a pesar que sabía que tenía más años de lo que podía imaginar y muchos más de los que quisiera contar, estaba en perfecto estado una madera muy elegante con finos detalles al parecer todos hechos a mano, el interior de la taberna era muy amplio y llevaba a dos pasillos uno que conducía hacia las habitaciones y el otro hacia la cantina en medio de los dos pasillos frente a la entrada estaba labrada en la madera algo que parecía una hoja mas no reconocía la planta a la que pertenecía, así que sin prestarle mucha atención tome hacia la derecha en busca del encargado para pedirle una habitación. El hombre que atendía era viejo, pequeño, flaco, con una larga barba blanca, cabello tan blanco como su barba, una cara muy feliz, de ojos claros casi grises, podía sentir una aura diferente al rededor de él, fumaba de una pipa labrada y el humo tenía un olor muy particular, casi embriagante. Me acerque a él y sin decir una sola palabra llame completamente su atención, lo cual hizo que me interesara más en hablar con él.
– Buenas noches joven en que le puedo ayudar? –
su tono era burlesco, golpeante, pero lleno de seguridad y gran parte de interés
– Necesito una habitación y algo para comer –
su pipa se ilumino y después de unos segundos de pausa uno humo espeso salió de su boca, ese humo era diferente a cualquier otro humo, me embriagaba y relajaba creaba un ambiente diferente entre el anciano y yo
– Si claro serian 12 kenon de bronce solo la noche –
Me dijo, he hizo brillar una vez más su pipa
– Aquí tiene y tráigame un plato de cada cosa que tenga en estos momentos y después me alista provisiones para unos 3 días de viaje –
Se levanto sin decir nada y mientras se alejaba comenzó a cantar
“Tengo un carruaje amarillo
Que es lo que se lleva ahora
Tengo un carruaje amarillo
Porque es la última moda
Hay que comprar un carruaje
Ya lo decía mi madre
Que es la forma más barata
De tener un descapotable”
Pensé que tardaría más, o al menos pensaba que mi hambre haría parecer los minutos horas antes de que el anciano regresara con mi comida o por lo menos parte de ella, pero mi espera fue casi imperceptible. Yo esperaba al anciano en una de las mesas más cercanas a donde estaba la puerta por donde fue en busca de mi comida, solo para facilitarle el viaje de traer mi pequeña orden.
Con mucha facilidad trajo cinco platos humeantes que rápidamente reemplazaron el olor de su pipa por el de la comida.
– Y bien muchacho, de dónde vienes? – dijo el viejo mientras acercaba una silla a la mesa, yo por mi lado me sentí muy dispuesto a responder todas sus preguntas con gruñidos y gemidos o lo que me permitiera mi boca mientras la llenaba con aquella deliciosa comida.
– GENGO EE ANBOC –
– Y que ha pasado allá que llevas tanta prisa y hambre? –
– NANA BUNO –
– Y que rumbos llevas a partir de ahora? –
– ON A IVVIDIA –
– Mmm ya veo… Como esta Sardox? –
Tuve que detenerme ya que para preguntar eso tenía que haber estado entendiendo mis balbuceos y gruñidos.
– No lo sé salí de ahí sin saber la condición de muchos –
Retome mi cuchara y él saco de su tabaco extraño y relleno su pipa y continuo fumando. Después de un rato de disfrutar de nuestros asuntos hice una pausa para preguntar algo
– cuál es su nombre, y como sabe tanto? –
– Acyrius, pues en esta taberna llegan rumores más rápido que el mismo viento, y cuál es el suyo?
– Lusawa, no sé por qué no me está diciendo toda la verdad
– Es curioso siento exactamente lo mismo de usted –
Se acerco un poco más a mí y me dijo entre susurros
– Tranquilo es mejor guardar los secretos de cada uno para uno mismo, ya que no tienen el mismo valor un secreto que el otro –
Regreso a su asiento y siguió fumando de su pipa, yo por mi lado termine de comer y me dirigí a mi habitación pero antes de marcharme le pregunte
– Cuanto es por la comida? –
– Un kenon de plata, y eso te incluirá provisiones para tu viaje que estarán listas para cuando salgas –
– Me parece muy bien buenas noches –
Así que no me demore y me dispuse a descansar para el resto del viaje que me esperaba.
Era temprano el sol ardía con fuerza esa mañana y el movimiento de mercaderes hacia que fuera más difícil dormir, quería recuperar un poco el sueño perdido pero no me iba a resultar difícil. Sin más reparo me levante, me asee, baje a desayunar y nuevamente me tope con Acyrius el cual nuevamente se sentó a mi lado mientras comía pero esta vez la conversación fue más interesante, divertida y me permitió probar de ese tabaco que tan fascinante me había parecido la noche anterior, tome las provisiones y me dirigí a los establos para recoger a Ñongue el cual note mucho más alegre y mejor alimentado que en los últimos días.
No había más remedio ni más tiempo me dirigía a pagar la estadía de Ñongue cuando llegue el encargado me dijo
– Ese caballo esta loco en un maniático sexual destruyo dos corrales tratando de montar dos yeguas y hay que no aya preñado a alguna –
Pague lo que Ñongue había destruido, me dieron ganas de matarlo pero mi viaje seria mas largo… esta también me cobrare caro.
Cargue las provisiones y me dirigí hacia el Sur-Este con el sol casi de frente para salir de la Ciudad de Cierek. Las horas avanzaban rápido y la distancia se acortaba cada vez más, me costaba dejar de pensar en el pasado, creo que era por culpa de lo que fumaba Acyrius y entre pensamiento y pensamiento, el tanto andar y andar y el vaivén del movimiento de mi caballo me hacia recordar la época en la que vivía cerca del mar, y mientras avanzaba recordé una canción que escuche de uno de los marinos, el tenia una voz fuerte, muy gruesa, era una simpática canción que la anduve en la mente gran parte del camino, lo malo era que solo podía recordar parte de la canción y esto era lo que cantaba con tono desafinado
Viaja, viaja marinero, viaja
Cada uno lo hace a su manera
Uno hunde su arpón en un hombre
Otro lo hará en un pez
Viaja, viaja marinero viaja
Y las olas lloran despacio
En su carne un arpón es hundido
Que sangra despacio en el mar
La parte fácil de mi viaje comenzaba a terminarse, esa misma noche llegaría a la ciudad de Zep a los pies de las montañas, un paso más cerca de mi meta pero este último paso era el más difícil. Recién caída la noche la noche comenzó un frío más intenso que las noches anteriores y a la lejanía la luces de la pequeña ciudad de Zep, sin duda las imponentes montañas que se alzaban ante la poca luz que las estrellas me ofrecían eran para mostrar respeto, pero dentro de poco tendría que internarme en ellas sabiendo que ellas no muestran respeto a nada ni a nadie.
La media noche se hizo anunciar con un frío que entumía mis dedos y me hacía temblar, el viento cortado en ráfagas daba la sensación de navajas frías que desgarraban la piel sin derramar una sola gota de sangre, Ñongue temblaba y apretaba el paso para tratar de mantener el poco calor que le generaba el avanzar, los minutos que nos separaba de la siguiente posada eran eternos y voraces, sin deseos de desvanecerse al igual que nosotros, por fin llegamos al “Refugio del Viajero” donde pasaríamos lo que quedaba de la noche, lleve a Ñongue a los cálidos establos y me dirigía a la recepción donde encargado me recibió con una bebida caliente que le devolvió el cuerpo a mi pobre alma. Esa noche me conforme con tomar lo ofrecido por el encargado, no tenia estomago para poder comer algo, así que fui a dormir.
La mañana no tardo en llegar, pero si la luz del sol, ya que la sombra de las montañas cubría aun la pequeña ciudad de Zep. Era difícil no temblar con el aire frío de las montañas y la ausencia de sol, tome mis cosas y cargue provisiones para un largo camino que hacía falta, me dirigí a los establos donde se encontraba Ñongue,
– Te quedaras aquí amigo por un tiempo mientras regreso de las montañas no te preocupes que aquí tendrás bastante comida y no tendrás frío –
Se notaba que entendía de lo mas bien ya que no puso objeción alguna, pague al encargado para que cuidara de Ñongue, voltee para ver a mi amigo, no se si fue mi imaginación o que realmente paso pero él estaba llorando, centre la mirada al frente y comencé mi viaje hacia las montañas… ¡solo…una vez más!
Gracias al viento frío de las montañas no era necesario cargar con mas que lo necesario, comida y abrigo era lo único que pensaba llevar ya que subir no era nada sencillo.
El solitario camino se volvía largo sin Ñongue así que apresure el paso lo mas que mis flacas piernas lo permitían, hasta que llego el punto donde el camino termina y comienza la verdadera cruzada a través de las montañas. El paso a través de estas viejas montañas no puedo contarles como llegar solo unos pocos debemos y podemos conocerlo, pero si les puedo contar que me toco dormir al filo de la fría navaja del viento helado de las montañas. El camino no era como antes todo había envejecido desde la ultimas que mis pies tocaron esas montañas, hasta las imponente rocas de las cuales nunca he escuchado su edad ni visto otra expresión que la dura y fría mirada con la que siempre me recibían, mas esta ocasión fue diferente las rocas tenían las arrugas del tiempo, sus lagrimas eran blancos copos de nieve que recorrían cada piedra que mis ojos alcanzaran a ver. Y con la voz de la furia de las nubes comenzó a cambiar los suaves copos por golpeantes gotas que me obligaba a acompañar a las viejas piedras en su silencioso llanto… nunca más volveré a ver eso nuevamente.
Pasado el cenit del segundo día de viaje a través de las montañas, llegue a la primera ciudad de los Miniar “Aplidia” donde busque comida y un sitio donde poder secarme y calentarme un poco, no podía permanecer mucho tiempo en la ciudad, debía continuar debía llegar a Iridia lo mas pronto posible.
Alquile un caballo para poder llegar esa misma noche a Iridia; aunque no era lo mismo que viajar con Ñongue pero si era mucho mas rápido que caminar. Lo siguiente del trayecto fue aburrido sin nada interesante para mencionar, así que solamente diré que esa misma noche logre llegar a la casi inaccesible ciudad de Iridia.
Una vez ahí busque concluir mi larga e importante misión, encontrar al líder y Maestro Espada de los Miniars, por lo cual me dirigí hacia donde sabía que se encontraría
Estaba cansado muy cansado pero había llegado baje del caballo y corrí hacia la entrada, golpee fuerte la imponente puerta de la fortaleza donde ya hacen dentro el consejo supremo de los Miniars, pero nadie habría, grite lo mas fuerte que pude, justo cuando creí que mi viaje se haría mas largo alguien abrió, una joven hermosa que con mucha seguridad me hablo
– Quien es y que quiere?
– Necesito hablar con el maestro espada!
– Él no se encuentra!
Y trato de azotar la puerta pero a como pude la detuve
– Por favor es importante debo hablar con él, tengo que hablar con Kiuzu Gaudel!!! Tengo un mensaje de parte de Hatxiro!!!
De las sombras que habían en el camino surgió una voz que lleno el silencio de la noche
– … Pues habla entonces emisario…, que aquí estoy…!!!
FRASE DEL CAPITULO
El Poema de la Muerte y la Suerte
Caminos que se cruzan
El temor de no tenerte,
Las cadenas que no se usan
Es el nombre de la muerte.
Las palabras de un guerrero
Que se luce en la batalla,
Aunque el disparo sea certero
Su suerte nunca le falla.
Muerte y suerte van de la mano
Están juntas por alguna razón,
Si la suerte te ha abandonado
Llega con la muerte una flecha al corazón.
Un guerrero siempre busca
Muerte y suerte sabe leer,
Idiomas extraños letra brusca
Para su vida mantener.
Muchas lunas han pasado
Y el guerrero no ha caído,
En su senda la suerte ha andado
¿Leerá la suerte en su camino?
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genial, espero el 6 con ansias... Maes que buen ride esta historia...
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