...Esta historia no ha sido escrita.... Ha sido recordada....

Escrito y Editado por:

- Esteban Chaves Aguilar (RAPKOR)

- Henry A. Céspedes Rojas (Acyrius)


FRASE DEL CAPITULO

El Poema de la Muerte y la Suerte


Caminos que se cruzan
El temor de no tenerte,
Las cadenas que no se usan
Es el nombre de la muerte.

Las palabras de un guerrero
Que se luce en la batalla,
Aunque el disparo sea certero
Su suerte nunca le falla.

Muerte y suerte van de la mano
Están juntas por alguna razón,
Si la suerte te ha abandonado
Llega con la muerte una flecha al corazón.

Un guerrero siempre busca
Muerte y suerte sabe leer,
Idiomas extraños letra brusca
Para su vida mantener.

Muchas lunas han pasado
Y el guerrero no ha caído,
En su senda la suerte ha andado
¿Leerá la suerte en su camino?




jueves, 28 de junio de 2012

Capítulo VIII: Tesauro Rankesh una Espada de Doble Filo


Luego de un largo viaje por fin me encontraba de regreso en Kandrot, las luces naranja amarillas del atardecer anunciaban que la cena pronto estaría servida para festejar mi retorno. Faltaba poca distancia para llegar al castillo Kandrot, y me quedaba suficiente tiempo, por lo que decidí descansar del lago viaje en el troco de un viejo árbol que estaba a fueras del castillo, me senté a fumar lo poco que me quedaba del tabaco que me había regalado aquel anciano posadero en la Taberna de Null.
-        ¿Cuál era su nombre?
-        Acyrius.
-        ¡Correcto! Acyrius, gracias.
Justo detrás del árbol donde me había sentado provino la respuesta de mi pregunta hecha al aire, me asome para descubrir nada más ni nada menos que al mismísimo Acyrius sentado del otro lado fumando también.
-        ¿Terminaste tu viaje muchacho?
-        Sí. ¿Visitando la región?
-        Viendo a un familiar que se encuentra muy enfermo.
-        Ya veo. Viejo ¿conoce los soghons de piedra de cristal?
-        Si ¿por qué?
-        Le cambio una bolsa entera por más de su tabaco.
-        Claro muchacho hace tiempo que no pruebo ese bocadillo.
Busque entre mis alforjas y saque la bolsa que había recolectado cerca de Zept, apropósito pase la bolsa frete a Ñongue para que la viera y la oliera y se quedara deseando su bocadillo favorito. El viejo saco de su camisa un bolso de cuero lleno de su tabaco y me lo entrego.
-        Creo que es la cantidad justa por cambio.
-        Me parece bien no tengo ningún inconveniente.
¡Ja! por fin me había cobrado y en frente de la cara de Ñongue… o al menos eso creí por un momento. El viejo se levanto y ante mi atónita mirada vacio casi toda la bolsa frente a Ñongue él cual comenzó a comer sin mucho apuro bocado a bocado. El viejo comenzó a caminaren dirección al este rebuscando en la bolsa y sacando de cuando en cuando un soghon y comiéndolo de camino. Siento que no va hacer la última vez que cruce miradas con él, debe saber más de lo que aparenta, bueno ya está viejo…
Ñongue termino de comerlos sin mucha desesperación pero parecía que los disfrutaba, al terminar note otro cambio en su mirada como diciéndole gracias al viejo. Ñongue comenzó a alejarse en dirección al castillo, como ya estaba a las afueras del castillo no me  importo que se diera una vuelta, en tal caso siempre ha sido un caballo libre, el volvería a las caballerizas en la mañana… Solo me acuerdo alejándose de donde yo estaba, viendo el reflejo de sus extrañas pesuñas en el brillo del atardecer…
Ya eran casi hora de que el sol se difundiera en el horizonte, así que me aleje de ese viejo árbol y me dirigí hacia el interior del castillo, mientas veía la destrucción que había dejado el ataque. Pensé, seguro se avecina una nueva guerra de poder, espero que esto no afecte mis planes, en tal caso no me importa cual lado gane. Las puertas del castillo se abrieron a mi llamado, me dirigí hacia el salón de guerra donde ya me esperaba Hatxiro para informar a Hatxiro de la resolución tomada por los Miniar…
-        Hatxiro señor he vuelto con buenas noticias.
-        Lusawa muchacho ¿cómo estuvo tu viaje? Me alegra verte nuevamente, cuéntame que noticias me traes.
-        Señor mi viaje estuvo como decirlo… normal, los mismos contratiempos de siempre, resumiendo lleve a Ñongue, es una suerte para mi haber vuelto tan pronto, pero bueno al grano. Los miniar nos han dado su apoyo señor, ya emprendieron la misión de búsqueda y rescate de joven Keigo, nos mantendrán informados del avance de la misión señor, pero debo decirle algo que tal vez no sea bien visto por sus ojos.
-        ¿Y de que se trata Lusawa?
-        Señor, solo una persona fue enviada para rescatar al joven Keigo.
-        ¿Una persona he?, creo saber de quien pueda tratarse, pero considerando la situación no creo que haya sido lo mejor.
-        Opino lo mismo señor.
-        ¿Qué dices Lusawa?
-        Nada señor.
-        Pero si Kiuzu deposito toda su confianza en esa persona yo también la depositare ciegamente.
-        El que haya sido enviado ya tiene que haber llegado a la región norte en estos momentos, si todo sale bien podrá terminar su misión en unas tres semanas más.
-        Pero si todo sale como lo planea Kiuzu estarán aquí en menos de dos semanas, ¿alguna otra información que consideres necesario transmitirme Lusawa?
-        Si señor un mensaje que me dio directamente el maestro Kiuzu para usted y solo para usted.
-        Habla pues ¿cuál es el mensaje?
-        El señor Kiuzu dijo: Que busque retirarse, que dentro de poco tendrá que amarrarse la espada a la mano.
-        Lusawa.
-        Sí señor.
-        ¡Vete! ¡Ahora!
-        Sí señor, como ordene.
-        Señor.
-        Si Lusawa.
-        ¿Cómo se encuentra el Señor Sardox?
-        Grave, al parecer la espada de este Tesauro tenía impregnada alguna especie de veneno que no conocemos, la herida de su brazo es grave y a pesar de que se mantiene consciente no podemos hacer que su fiebre disminuya y si no disminuye pronto o si no logramos traer de vuelta a Keigo podrían perderse las Kei.
-        Comprendo señor, me retiro.
Las cosas en el castillo Kandrot no eran como siempre, y si algo salía mal en la misión de rescate se podría perder uno de los tesoros más grandes de las 6 grandes tribus. Solo quedaba esperar que llegaran noticias de parte de los Miniar. Las noticias llegaron a su debido tiempo, no recuerdo cuanto tiempo paso exactamente pero debieron ser más de dos semanas.
Keigo estuvo raptado durante cuatro semanas más o menos, de esas cuatro semanas, dos fue lo que tarde en mi viaje de ida y vuelta a Iridia, después de eso me dedique a no hacer absolutamente nada, sin embargo la casualidad, la suerte, el destino como quieran llamarlo me dio la oportunidad de conocer con exactitud las dos historias de lo ocurrido tanto la de Keigo como la del que realizara la misión en ese momento. Esto fue lo que paso…
Un terrible dolor de cabeza y el ardor del hambre fue lo que hiciera que volviera en mí. Pero esto no era el castillo Kandrot.
-        Veo que por fin recuperaste la conciencia. Hey tú avísale al jefe Tesauro que el chico se encuentra consciente.
Mi vista aun se encontraba borrosa así que no podía distinguir quién era la persona que hablaba, trate de incorporarme, pero me encontraba amarrado a la cama.
-        No trates de luchar estas débil y no has comido nada desde hace tres días además que te encuentras muy golpeado.
-        ¿Quién eres? ¿Dónde estoy?
-        ¿Yo? Eso no importa, donde te encuentras es la única pregunta que importa te encuentras en la fortaleza de Kert.
-        En Kert??!!
Una persona interrumpió nuestra conversación.
-        El jefe Tesauro solicita la presencia del muchacho.
-        Claro inmediatamente.
Aquel que me vigilaba comenzó a desatarme de la cama pero lo hizo con cautela ya antes de hacerlo coloco grilletes en mis manos y pies para que no Me fuera fácil escapar. Me hizo caminar hasta la parte interna de la fortaleza donde se encontraba un comedor y Tesauro en el.
-        Haaa mi joven invitado, pero que es esta falta de cortesía, vamos quítale esos grilletes y pasa a la mesa a mi querido amigo y que se siente junto a mí.
Tres de los hombres de Tesauro comenzaron a quitarme los grilletes mientras que el que me había guiado hasta el comedor se encontraba esperando de pie cerca de la mesa.
-        Sujétenlo.
Dijo Tesauro con un tono bastante firme, provocando por reflejo que mi cuerpo se tensara esperando el momento en que los tres hombres limitaran mis movimientos, para mi sorpresa fue todo lo contrario, ya que no fue a mi sino al que el hombre que me encadeno desde el principio.
-        Como dije eres mi invitado y es una verdadera descortesía el que te encadenaran de esa manera, vamos Keigo impón el castigo para tal falta de respeto.
-        ¿Qué? No pienso hacerlo
-        Vamos Keigo no puedes decir algo así eres muy importante nada más ni nada menos que el hijo del Poderoso Sardox futuro heredero de las espadas Kei, no puedes permitir que alguien te encadene así nada mas sin imponer un adecuado castigo.
-        De que hablas fuiste tú el que desde el principio me trajo a este lugar si alguien merece un castigo ese eres tú.
-        Te traje a la fuerza es cierto pero nunca ordene que te trataran así pedí que te guiaran al comedor no que te trataran como un perro encadenándote y si tu no aplicas el correspondiente castigo claramente seré yo el que lo imponga y te prometo que seré todo lo severo que pueda.
Las cosas se complicaban el rostro atemorizado del hombre me dictaba que las cosas iban muy en serio, acababa de despertar y ya Tesauro me estaba involucrando en sus macabros juegos pero si no le seguía la corriente muy probablemente el próximo en su línea de juegos seria yo.
-        Entonces le perdono por esa ocasión ya que él lo hizo por motivos de seguridad para que yo no escapara, ya que si él no lo no hubiera hecho no estaríamos teniendo esta conversación en este momento.
Tesauro comenzó a mover el dedo índice en forma de negativa mientras producía varios chasquidos con la boca.
-        No estás comprendiendo muchacho si doy una orden se cumple y si no es así impongo castigo, el falto a mis órdenes directas y no puede ser perdonado, pero tranquilo yo no te obligo a que impongas el castigo ya aprenderás poco a poco como imponer respeto y un poco de temor al mismo tiempo.
Tesauro levanto lentamente la mano con su pulgar apuntando a su propia garganta, rápidamente comprendí lo que significaba, y tome una rápida decisión y grite con voz firme.
-        ¡Cinco azotes!
-        ¿Cinco azotes? ¿Eso es tu castigo? Apruebo lo de los azotes pero cinco me parece muy liviano con cinco solo lo despertaría cualquiera daría gracias de recibir solo cinco, que sean quince solo para que recuerde bien la forma del látigo.
Entre gritos y desesperación el hombre fue arrastrado hasta la afueras de la fortaleza para cumplir su nada merecido castigo. En el extremo de la larga mesa además de Tesauro se encontraba la chica pelirroja que ataco junto con él, el castillo Kandrot. Fui llevado hasta la mesa a un asiento junto a Tesauro, en la mesa se desbordaba un ostentoso banquete, frente a mi asiento ya se había un plato servido de abundantes carnes, granos, pan, fruta y muchas otras cosas, fui obligado a sentarme y los tres guardias me rodeaban para que no pudiese escapar, mire a Tesauro y de su rostro nacía nuevamente la sonrisa que con mucha altanería exhibió en el castillo.
-        ¡Oh vamos! ¿Ahora qué pasa? ¿No quieres comer? Deberías, no has comido nada desde que fuimos a recogerte y no es bueno para tu salud aguantar hambre.
Tesauro movía constantemente un muslo de pollo mientras hablaba y al ver que decidí no responderle subió los pies a la mesa y comenzó a devorarlo.
-        Así que no piensas hablar ni tampoco piensas comer que mal, deberías probar este pollo está realmente delicioso, y además no puedo permitir que mueras de hambre así que espero que comas o tendré que empujar la comida por tu garganta y si mal no recuerdo que te hagan eso no es nada agradable, efectivo, si muy efectivo, pero nada agradable, además se que tienes hambre y realmente quiero que comas adelante, olvida lo terrible que fui porque mi verdadera intención es nada mas aclarar ciertos aspectos de tu futuro tal y como lo dije en mi visita inesperada.
Tenía que admitir que en ese momento tenía un hambre endemoniado y ya que si no lo hacía por las buenas siempre terminaría comiendo por las malas decidí probar un poco de aquella comida, tanto para mantener contento a mi raptor como para encontrar el momento adecuado para poder escapar en algún momento.
-        Excelente así me gusta chico no escatimes todo lo que hay aquí es todo tuyo, dime que tomas ¿agua, jugo, vino tal vez? Aquí no te tienes que preocupar por la edad para mí se es hombre en el momento en que puedes tomar una espada.
No entendía muy bien que pasaba, en realidad este sujeto está siendo impresionantemente amable conmigo excepto por la parte de empujar la comida por mi garganta pero nunca alzo la voz y realmente estaba tratando de crear un ambiente amigable aunque no quería hacer amistad con un monstruo como él y menos después de lo que me obligo a hacer.
-        ¿Qué quieres y dónde está mi hermano?
-        Oh vaya el chico sabe hablar, con respecto a tu hermano no tuve la dicha de que nos pudiera acompañar hasta mi humilde hogar, debe de estar aburriéndose en el castillo Kandrot. ¿Y qué es lo quiero? Lo que quiero es ser mas tu amigo que tu enemigo quiero hablarte de muchas cosas y proponerte varios planes a futuro que iremos discutiendo con el paso de los días, mostrarte que no soy tan terrible como crees.
-        ¿Y crees que con comida y palabras lindas y suaves vas a convencerme que no fuiste tú el que le corto un brazo a mi padre, que no fuiste tú el que ataco el castillo Kandrot mi hogar y que eres tan bueno que justifica esas acciones?
-        No por supuesto que no pienso convencerte con la comida y las palabras lindas que yo no hice lo que mencionaste pero si te demostrare que soy un guerrero, y que como tal luchar y matar es parte de nuestro camino, o acaso yo no te puedo culpar que tu mataste varios de mis hombres que también eran mis amigos y compañeros.
Mis manos azotaron la mesa arroje mi plato al suelo y con todo el rencor que se venía acumulando grite.
-        ¡NO CONFUNDASLAS COSAS, TU ATACASTE MI HOGAR, NO PUEDES TRATAR DE CULPARME POR QUE TU DECIDIERAS ENVIARA A TUS HOMBRES A UNA CARNICERIA!
-        Por favor no grites es muy incomodo y no creo que te guste que yo te grite a ti, es mas para que veas que lo que digo es cierto vamos a salir mañana y te mostrare un par de cosas que te resultaran muy interesantes y después de eso podrás juzgar por ti mismo si mis palabras son o no ciertas, así que termina de comer, después de que termines Naomy te llevara a tu cuarto, ¿verdad que si Naomy?
Entonces la mirada de Tesauro cambio en el momento que volteo hacia Naomy, desprecio y aire de supremacía era lo único que le dedicaban esos ojos  a la pobre joven, la cual igual que un ave que nació enjaulada deseosa de conocer la libertad interpreto su respuesta como un canto de melancolía.
-        Si por supuesto si tú me lo pides claro que lo haré.
-        Después de acompañar al chico podrás ver al inútil de tu hermano y dile que por tener un brazo roto va a dejar sus labores de lado.
La chica había hablado por primera vez, por su tono de voz y su mirada se veía que estaba emparejada con Tesauro pero este no parecía querer nada con ella. Tesauro se retiro y me dejo a cargo de Naomy decidí terminar en paz mi comida y antes de terminar pensé en intercambiar unas cuantas palabras con la chica, reunir toda la información posible y tener las piezas correctas de mi lado del campo podría facilitar un posible escape.
-        Te llamas Naomy ¿no es así?
-        Cállate y termina tu comida a mi no me interesas para nada y entre más pronto termines mejor.
Plan uno fallido, la chica no parecía querer socializar así que tome todo con calma y pensé un poco mi respuesta para que no quedaran las cosas tan ásperas entre nosotros.
-        Tienes algo entre los dientes…ya termine de comer llévame a mi cuarto si no es mucha la molestia.
La sorpresa que expreso su rostro un rojo tan profundo como su cabello y el movimiento inconsciente de llevar su mano a su boca era de esperar, ninguna mujer que tenga pareja soportaría la idea de que su sonrisa se viera manchada por comida, Hatxiro era más sabio de lo que parecía y esa estrategia diplomática fue de las primeras cosas que me enseño para situaciones como esta… una casualidad entre un millón que tuviera la oportunidad de usarla.
La chica se levanto y comenzó a caminar por el pasillo contrario de donde me habían traído, pasillo cortos lo suficientemente ancho para que dos personas los pudieran recorrer, una nueva habitación diferente a donde me desperté, una cama una pequeña mesa y una ventana con barrotes era el máximo atractivo que ofrecía el pequeño cuarto.
-        Entra, esto será lo único que podrás ver mientras te encuentres en esta fortaleza, vamos date prisa.
-        Tienes razón es lo único que puedo ver ya que aun no veo bien tus dientes por culpa de “eso” que tienes entre ellos.
Creo que ella exagero golpeándome de esa manera aunque yo también me pase un poco con ese comentario, la verdad no me importo mucho después de todo estar bien o mal con ella ya no era mi prioridad, ahora lo único que importaba era saber si podría salir de esta. La tranquilidad de la mazmorra era lo mejor para pensar, era seguro que los Hundros no se quedarían tranquilos mientras yo me encontrara en las manos de Tesauro, no sería sencillo entrar aquí y menos aun salir de una sola pieza, lo que podía ver por entre los barrotes de la ventana no era nada alentador, varios guardias, torres de vigía que rodeaban ese flanco, me imaginaba que todos los flancos estarían cubierto, después de todo ellos estarían esperando un ataque o una infiltración en cualquier momento. Dedique muchas horas a pensar analizar y aprenderme horarios, cambios de guardia, cantidad de soldados sus puestos, dedicación a mantenerse alerta, se que ocuparía en cualquier momento, los entrenamientos de Hatxiro fueron muy útiles en ese momento.
Cuando por fin comenzaba a quedarme dormido escuché una voz lejana.
-        Tienes…
Me incorpore y acerque mí oído a la puerta de la mazmorra par oír mejor.
-        Tienes…
Ahora la escuchaba más claramente junto con pequeñas risas ahogadas y el sonido de cuando se está callando a alguien.
-        Keigo… tienes…
Era mi nombre y la voz se escuchaba más clara esta vez así que respondí con el mismo sigilo.
-        ¿Quién eres y qué  tengo?
-        Keigo… tienes…UNA CARA DE IDIOTA QUE NO SE TE QUITA NI CON JABON
-        JAJAJAJAJAJA
Las risas estallaron en mi cabeza, igual que en el castillo Kandrot cuando tomara una de las espadas Kei. Las carcajadas partían mi cabeza en dos no entendía que pasaba, me estaba volviendo loco, no era normal y nunca antes me había ocurrido algo parecido, el dolor era terrible entonces grite.
-        ¡¡¡Cállense!!!  ¡¡¡YA!!!
Las risas se detuvieron y por un momento hubo silencio nuevamente, después de ese lapso las voces comenzaron a resonar en mi cabeza pero esta vez mas ordenadamente.
-        Que chico más quisquilloso.
-        Mmm. El chico no tiene sentido del humor.
-        Vamos chico debes admitir que estuvo buena, ¿Por qué reaccionas así solo por un poco de humor?
-        Es un amargado.
-        Si, no reconocería una buena broma aunque se la dijeran en su ¡cabeza!
-        JAJAJAJAJA
Por segunda vez las risas estallaron y me vi obligado a tratar de tapar mis oídos con la almohada.
-        Por favor deténganse.
-        ¡Oh! El chico dijo por favor.
-        Deberíamos calmarnos un poco no creo que soporte otra buena broma.
Las risas se detuvieron y comenzó una conversación muy educativa diría yo.
-        ¿Quiénes son?
-        ¿Nosotros? Nosotros, bueno nosotros, nosotros somos, como decirlo, la verdad eso no importa, bueno si importa, pero a ti no te incumbe aun, así que piensa en nosotros como las voces que te harán parecer un loco si te escuchan respondiéndole al aire.
-        Esa respuesta no me aclara nada, pero tienes razón puede que no me incumba quienes son, entonces preguntare algo que si me incumbe, ¿Por qué los puedo escuchar? ¿Qué hacen en mi cabeza?
-        Pues eso si te lo puedo decir nos puedes escuchar porque tomaste una espada Kei.
-        ¿Y los seguiré escuchando? Porque la verdad es terriblemente doloroso cuando todos hablan a la vez y es peor aun cuando ríen.
-        Pues normalmente deberías haber dejado de escucharnos en el momento en que soltaste la espada, pero tienes dos cosas a tu favor para poder seguir escuchándonos, la primera no te importa y la segunda es porque a tu padre le da la gana. JAJAJAJA.
-        Eso me alegra hasta cierto punto
-        Por supuesto, el poder escucharnos debería alegrar a cualquiera
-        No, para nada, mi alegría es saber que si es por gusto de mi padre significa que él aun continua con vida
-        ¿Chico quieres que tu cabeza estalle con nuestras risas verdad?
-        Cierto ¿Por qué me duele la cabeza cuando todos ustedes hablan y en especial cuando ríen?
-        Fácil chico el problema no somos nosotros, el del problema eres tú que no nos quieres escuchar, si quisieras escucharnos no sentirías nada como en este momento, pero al parecer no te gusta escuchar a mas de una persona a la vez, cuando te guste todo lo que digamos no tendrás ni un solo problema.
-        ¿Así están las cosas entonces? ¿Y los escuchare todo el tiempo?
-        No, en realidad es poco el tiempo que nos escucharas ya que no servirá de nada solamente escucharnos, así que nos limitaremos a volverte loco por las noches.
-        ¡No me interesan!
-        ¡¿Cómo?!
-        No me interesan, si no me pueden ayudar o proporcionarme información útil no me interesan para nada, no estoy en la situación para discutir con voces que solo me causan dolores de cabeza en todo sentido.
-        ¡Oh! Así que no quieres nada con nosotros
-        No, y si mi padre aun quiere que los escuche es porque cree que me serian útiles pero no lo están siendo.
-        No estamos siendo útiles, ya veo… si tienes razón, somos tan útiles como capacidad tenga aquel que nos escucha y no te consideramos capaz de nada, pero todo cambiara dentro de poco y en algún momento clamaras por nosotros.
-        Y me asegurare que para ese momento acudirán a mí sin mucho problema, así que solamente esperen que no tardare mucho en llamarlos como acabas de decir.
-        Te estaremos vigilando chico no creas que te será tan fácil como crees
-        Si fuera fácil… seria aburrido. Lárguense y déjenme dormir.
La noche termino y con la primera luz continúe mi entrenamiento dentro de la mazmorra, tenía cinco de años de llevar esa rutina y definitivamente no era el momento para abandonar mi único seguro de vida.
La puerta se abrió frente a mí se encontraba nuevamente Naomy, esta vez armada con la misma barra que llevaba en el ataque al castillo.
-        Levántate y vámonos
Nuevamente fui conducido al comedor donde se encontraba Tesauro, la mesa nuevamente albergaba diferente platillos y en el lugar donde fue mi asiento el día anterior se encontraba una niña que mantenía una expresión de sumisión, su mirada estaba fija a la mesa y no se movió a pesar de la ruidosa bienvenida que dirigiera Tesauro hacia mí.
-        Keigo muchacho ven acércate, toma asiento aquí a mi lado y disfruta de este desayuno. Naomy tu no, retírate.
-        Si, con permiso.
-        Y tú también vete, y no vuelvas hasta que traigas lo que se te ha pedido
-        Si padre
Mi sorpresa fue grande ante la respuesta de la niña. Cediéndome el campo donde ella se encontraba y retirándose del salón con un paso lento y decadente.
-        ¡Date prisa! ¿O te pesan los pies?
-        Si padre
La niña comenzó a correr por el pasillo con verdadero terror en su rostro, fue algo terrible, pero solo así podía ver el verdadero rostro de mi captor ya que conmigo siempre usaba una careta bastante falsa.
-        Ahora si muchacho te puedes sentar ya nadie te esta estorbando, come y come bien porque vamos a salir.
-        Y donde se supone que “vamos” a ir.
-        Mi muchacho es una sorpresa, no pienses en eso solo siéntate come tranquilamente, lo demás vendrá con el tiempo.
Comimos y nos pusimos en marcha realmente esperaba que varios guardas nos acompañaran pero no fue así, solo Tesauro y yo salimos a caballo de la fortaleza de Kert, huir no se veía nada sencillo ya que a pesar de todo él solo se bastaba para detenerme y me lo había comprobado en el castillo, no fuimos muy lejos solo un par de kilómetros al este, con el sol de la mañana quemando mi lado derecho del rostro. Cuando por fin la gran fortaleza había perdido gran parte de su esplendor por la distancia nos detuvimos.
-        Llegamos baja y sígueme…

No hay comentarios:

Publicar un comentario